Las Provincias

La cosecha torera de agosto anima el año

Román, en su reciente actuación en Madrid.
Román, en su reciente actuación en Madrid. / APLAUSOS
  • El valenciano Román, Garrido y Javier Jiménez figuran entre las últimas revelaciones de la temporada

En esa ola pro renovación torera que recorre las ferias taurinas, agosto ha sido un mes especialmente fructífero. El valenciano Román, José Garrido que se ha consagrado en Bilbao nada menos y Javier Jiménez, sevillano de Espartinas, que abrió la puerta grande de Madrid en el tórrido verano venteño, acaparan los focos de interés de aficionados y empresas. Sus éxitos van a tener recompensa y ese es uno de los perfiles que hacen interesante la situación.

Román volverá a Madrid en la Feria de Otoño, plaza a la que acude por tercera vez este año con la mayor naturalidad y buena fortuna. Garrido, tras su impacto de la Aste Nagusia bilbaína, está ocupando los puestos que deja vacantes Roca Rey por sus recientes percances a la vez que hace bueno aquel viejo adagio taurino que asegura que unos las contratan y otros las torean. Otro tanto cabe decir de Jiménez, que además de entrar en diversos carteles que apenas hace un mes eran para él una quimera inalcanzable, se ha adentrado rápidamente en el territorio de la polémica al no aceptar el ofrecimiento de volver a torear en Las Ventas este Otoño en el cartel del que forma parte Román. Nombres todos ellos que se suman a los también jóvenes pero ya reconocidos de Roca Rey y López Simón y algún veterano poco visto como Curro Díaz que, de pronto, aprovechó su paso por Madrid para recargarse de moral y añadir a su toreo un ánimo que no mostraba anteriormente y que le ha permitido auparse a los puntos de mayor interés.

El ascenso de Román comenzó en la Feria del Ángel de Teruel, donde dejó entrever su mejoría y se lanzó definitivamente pocos días después en Valencia, donde abrió la puerta grande tras una gran faena a un toro de Luis Algarra. La racha tuvo continuidad en Madrid, donde cortó una oreja, y en Almería, donde brilló a excelente altura frente a una corrida de Victorino Martín. La entidad de las plazas, las cuatro han sido capitales, han acreditado su recuperación y hace pensar que el ascenso tiene poco de casualidad. Teniendo en cuenta que el año pasado sólo toreó una tarde se puede hablar de la recuperación de un torero que estaba a punto de perderse. Su consolidación sería clave para reanimar Valencia, donde ya se necesita de otro torero de la tierra que se sume a los alicientes del maestro Ponce. Antes de torear en Madrid está anunciado en Utiel, Riaza y hará una incursión en Perú, hasta donde han llegado los ecos de su buen momento.

Garrido, que arrancó la temporada con grandes expectativas, en nivel parecido a Roca Rey y López Simón, se fue quedando atrás fundamentalmente porque las empresas le dieron poca cabida en los buenos carteles. Teniendo en cuenta sus méritos, las causas de esa discriminación habría que buscarlas en el hecho de estar en manos de un apoderado independiente o sin plazas. Su triunfo en Fallas, donde cortó dos orejas a un fuenteymbro, no aclaró su situación, pero su insistencia en el éxito, sobre todo su triunfo de Bilbao, ha conseguido obrar el milagro y que pueda entrar en las principales ferias.

Otro tanto se podría decir de Jiménez, cuyo salto ha sido más radical y de apenas contar más que para las corridas duras que no apetecían a las figuras, ha pasado a ser reclamado por la prensa especializada en todas las ferias. Nacido en Espartinas, con un estilo físico y artístico muy en la línea de Espartaco, su mentor, y a punto de licenciarse en Derecho, se jugó la vida temerariamente en Pamplona, donde fue cogido de gravedad, y repitió postura en Madrid, donde acaba de abrir la puerta grande.

Tres estilos, tres valientes

Los tres han basado su ascenso en una entrega absoluta, actitud que va más allá del valor. Román se sustenta en un estilo fresco, un punto anárquico y de mucha improvisación que cala fácilmente en los públicos. Garrido es torero de mucho repertorio y sólida técnica fraguada en largas sesiones camperas. Otro tanto cabría decir de Jiménez, menos visto en las plazas pero muy hecho en el campo bajo la tutela de la familia Espartaco. Con ellos se hace evidente que la renovación es cosa de más de dos.