Las Provincias

«La cultura es lo único que salvará a la humanidad»

La directora teatral Carme Portaceli, en el Festival de Teatro Clásico de Almagro.
La directora teatral Carme Portaceli, en el Festival de Teatro Clásico de Almagro. / M. CIEGA
  • Carme Portaceli, directora de teatro, trae este sábado a Sagunt a Escena el montaje 'Només son dones', sobre las mujeres en la Guerra Civil

Carme Portaceli (Valencia, 1957) lleva más de medio centenar de montajes teatrales a sus espaldas. Y subiendo. Ha adaptado piezas de Shakespeare, de Lope, de Heiner Müller, de Thomas Berhnard, de Lorca, de Sirera. A la valenciana, afincada en Barcelona desde hace más de una década, no le gusta que a sus producciones se les ponga la etiqueta de feministas: «Sólo he hecho cinco centradas únicamente en mujeres». Una de ellas, 'Només son dones', se representa este sábado en Sagunt a Escena. La pieza adapta un texto de Carmen Domingo que recupera cinco historias sobre todas aquellas mujeres que vivieron la Guerra Civil pero quedaron relegadas a un segundo plano.

¿En 'Només son dones' se puede encontrar algo de teatro activista?

No, esto es un teatro que hace la función que, según Brech, tiene que hacer el teatro: entretenimiento con mayúsculas. Este es un teatro de un altísimo voltaje poético que, a la vez, habla de un tema que se tiene que decir. Y que no vengan con historias todos aquellos que dicen que no hay que remover el pasado, porque las cosas son lo que son.

¿El teatro es un arte que muta constantemente?

Claro, como la piel. Pero se mantiene siempre la lealtad hacia lo que uno siente y uno piensa.

La obra reivindica el papel protagonista de las mujeres durante el conflicto bélico y la dictadura. ¿La historia la escriben los vencedores... y los hombres?

Siempre ocurre así. Las mujeres transgresoras, rompedoras, grandes artistas han quedado tapadas. No se habla de estas mujeres, como ocurrió con las de la Generación del 27. Ha habido pintoras, escritoras, mujeres importantísimas en nuestro país, como Emilia Pardo Bazán, a la que llegaron a calificar de 'poeta fea' porque lo que no podían soportar s su talento.

La pieza también pone de manifiesto la importancia de la memoria histórica. ¿Es uno de los fantasmas de este país?

Claro, clarísimo. En Grecia era un delito no poder enterrar a tu familia, ahí tenemos a Antígona. Es un ritual de despedida. En este país mucha gente no ha podido enterrar todavía a los familiares perdidos en la guerra. Eso no puede ser, es empezar mal. Empezamos tan mal, que mira cómo estamos ahora. Es algo que ha hecho mella en un sistema democrático en el que deberíamos trabajar de verdad. En este país se ha luchado mucho por la democracia y hay que seguir haciéndolo, no saltárselo a la torera.

¿En España hay poco teatro feminista?

Lo que yo he hecho no es teatro feminista. Nadie llama teatro machista a 'Julio César', y eso que evidentemente no son conceptos equiparables. El espejo del mundo no lo pueden dar solo los hombres porque no es un reflejo real. Lo que nos corresponde es la mitad de todo, como decía Amelia Valcárcer. Se ha acabado el chollo, guste o no. Este es un teatro que intenta dar la otra visión del mundo. Eso sí, siempre habrá alguien que necesite ponerle etiquetas.

¿Las mujeres y la cultura serán las protagonistas del cambio?

La cultura y la educación es lo único que salvará a esta humanidad, que en estos momentos está en peligro absoluto.

¿Cómo se ve desde fuera el panorama teatral valenciano?

Lo conozco muy poquito. Lo único que sé es que Valencia es una tierra que siempre ha tenido mucho potencial creativo y que ha vivido momentos complicados en los que las cosas se han muerto un poco, pero tiene suficiente potencial como para salir adelante y además corriendo. Valencia es tierra de poetas y de músicos, con mucho sentido del humor. Tengo la tristeza de no haberlo tenido más cerca. Estoy contenta de que mi obra se vea allí.

¿Quedan todavía historias por contar de la Guerra Civil?

Por supuesto, queda todavía mucho por contar, muchas historias de mujeres que acabaron silenciadas.