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El renacer artístico de Pinazo

El renacer artístico de Pinazo

  • Una doble exposición en el Bellas Artes y Bancaja reivindica al creador a través de sus grandes retratos

  • Inmortalizó a su familia, la burguesía valenciana y Alfonso XIII. El artista, del que el MuVIM inaugura el jueves la primera muestra del año del pintor, se convirtió en testigo de su época

Pinazo practicó con similar fortuna todos los géneros, pero fue en el retrato donde su arte se impuso de manera arrolladora, y es gracias a la práctica de esta arriesgada especialidad como consiguió un reconocimiento que nadie había alcanzado hasta ese momento, al obtener una primera medalla en la Exposición Nacional de Madrid de 1897 con el retrato del comerciante valenciano José María Mellado. Así, lo asegura Javier Pérez Marcos, responsable de la dirección científica del Año Pinazo y experto en la obra del valenciano.

Los retratos de Pinazo daban continuidad a la gran tradición de la pintura del Siglo de Oro, pero lo hacían desde una perspectiva innovadora e integradora de las nuevas corrientes que había desarrollado la pintura del fin de siglo. Pinazo se dejó influir por grandes pintores (Goya, Velázquez, Ribera o Ribalta) en su faceta retratista en el que él también fue protagonista: abundan los autorretratos del artista valenciano. Con una perspectiva poliédrica se afronta la exposición 'Ignacio Pinazo Camarlench. La historia y el retrato: de la gran tradición al modernismo', que se desarrollará el próximo otoño en el Museo de Bellas Artes y la Fundación Bancaja de Valencia.

Un centenar de obras servirán para reivindicar la genialidad artística del pintor a través de retratos, «una especialidad por la que fue reconocido académicamente pero también por la sociedad», según Pérez Rojas. Pinazo retrató a la burguesía valenciana, a la nobleza del país y, por supuesto, a su entorno familiar. En su catálogo de inmortalizados en el lienzo figuran Alfonso XIII, antes de convirtirse en Rey de España, Constantí Llombart, Emilio Álvarez, el doctor Marzal, el conde Guaki, el poeta Richart, el jardinero mayor don Simón Peris Giner y, en numerosas ocasiones, su esposa Teresa Martínez.

Sostiene el catedrático en Historia del Arte que la obra de Pinazo no se descubre en un primer golpe de vista; requiere un esfuerzo de la mirada para desentrañar y apreciar los infinitos matices que condensa a través de una sola pincelada. En los rostros que inmortaliza Pinazo sucede algo parecido, obligan al observador a recrearse en el detalle.

La doble muestra es sobre todo una oportunidad para ver la evolución del retrato a través de la pintura de Pinazo, de las piezas naturalistas a las expresionistas, y comprobar cómo el creador «se aleja de cualquier tipo de estancamiento». Este signo evolutivo, apunta el especialista, caracteriza toda su trayectoria.

Dada las numerosas obras de la exposición, el Bellas Artes albergará piezas historicistas, autorretratos de Pinazo y perfiles pictóricos de otros artistas que influyeron en el pintor. Así, se baraja que se exhiba el 'Autorretrato', de Velázquez, 'Pitágoras', de José de Ribera, 'Grabador Rafael Esteve', de Goya, y 'Santa Clara', de Francisco Domingo. Esta selección es provisional y no está cerrada del todo. El Centro Cultural Bancaja, en cambio, exhibirá los retratos del entorno familiar y de la sociedad de la época.

No se ha visto todo de Pinazo. El Bellas Artes mostrará por primera vez en Valencia 'Últimos momentos del rey don Jaime el Conquistador en el acto de entregar su espada a su hijo don Pedro' en Valencia. «Simplemente por esta pieza vale la pena la exposición», asegura Javier Pérez Rojas.

Esta obra, junto con otras cuatro piezas, han sido cedidas por el Museo del Prado para el centenario de Pinazo, como avanzó LAS PROVINCIAS en su edición del 20 de mayo de 2016. Las piezas prestadas son 'Estudio para los últimos momentos del rey don Jaime', 'Autorretrato con sombrero', 'La lección de memoria' y 'Autorretrato pintando, o joven con sombrero'. Todas ellas se incluyen en 'Pinazo la historia y el retrato. De la gran tradición a la modernidad', que se inaugurará el 4 de octubre.

Las exposiciones, como la del Bellas Artes y la Fundación Bancaja, permitirán conocer otras piezas nunca expuestas en Valencia, como 'La caridad' (1870), también llamada 'Santa Mónica'.

Esta pieza tiene una historia poco conocida. El párroco de la iglesia de Santa Mónica encargó a Pinazo la pieza para el altar mayor. El párroco rechazó la obra o no la pagó, según la versión del crítico Aguilera Cerní, y Pinazo la envió a la Exposición Regional de Barcelona de 1873. El museo de la ciudad condal compró la pieza al artista. Tiempo después la colección municipal se integra en el Museu Nacional d'Art de Catalunya, que cede ahora la pieza a Valencia.

No fue la única 'Santa Mónica' que realizó Pinazo. Otro párroco le encargó al artista el mismo trabajo para la iglesia en 1884. «El segundo 'Santa Mónica' desapareció. Se debió quemar», apunta José Ignacio Casar Pinazo, uno de los bisnietos del pintor.

'Ignacio Pinazo Camarlench. La historia y el retrato: de la gran tradición al modernismo' se materializará gracias a la colaboración de numerosas instituciones. Además del Museo del Prado y MNAC prestan piezas el IVAM, la Diputación de Valencia, la Casa Museo Pinazo y el Ayuntamiento de Godella. Coleccionistas privados también han prestado piezas que por primera vez se exhibirán al público.

'Ignacio Pinazo Camarlench. La historia y el retrato: de la gran tradición al modernismo' no es una exposición más de pintor valenciano; ninguna de las programadas en el Año Pinazo, una celebración que pretende reposicionar al genio, lo son. La oferta expositiva, junto con el resto de iniciativas, busca aumentar el conocimiento de Pinazo en la sociedad y consolidar su legado. A largo plazo también figura «la sostenibilidad de la Casa Museo de Pinazo, en Godella, para que aquellos que sucedan a los que nos sucedan puedan celebrar el segundo centenario del pintor», aseguró José Ignacio Pinazo Casar en su discurso durante la presentación del Año Pinazo el pasado 19 de mayo.

Pinazo vertebra tradición y modernidad y, al mismo tiempo, su figura sirve para recorrer cien años de arte valenciano. Así se plasmará en las seis grandes exposiciones: 'Pinazo: De l'ocàs dels grans mestres a la joventut artistica. València 1912-1927', que se inaugura jueves en el MuVIM aunque se presenta mañana a los medios de comunicación; 'Ignacio Pinazo y la modernidad', que abrirá sus puertas en septiembre de 2016 y durante un año ocupará el IVAM; 'El desnudo en Ignacio Pinazo' (Almudín) y 'Pinazo y la fotografía' (La Nau); a las que se suman las siete temporales que itinerarán por municipios con el apoyo de la Diputación de Valencia.

La oferta expositiva se completa con el rodaje del documental 'De la ignorancia en el arte', la publicación del catálogo internacional 'SUMMA Pinazo', el festival de arte contemporáneo Micropinazos y la recuperación y digitalización del fondo documental de Pinazo.

Pinazo, del que el próximo 18 de octubre se cumplirán 100 años de su fallecimiento, no ha de agotarse con el centenario, según Pérez Rojas. El éxito de la celebración será que el público continúe reclamando más Pinazo tras conmemorar la efeméride. Así lo concibe la comisión organizadora del centenario de Pinazo, integrada por los herederos del pintor (los bisnietos José Eugenio y José Ignacio Casar Pinazo). Sólo así se cumplirá el objetivo de que la ciudadanía «asuma a Pinazo como un valor cultural propio», añadió Pérez Rojas.