Las Provincias

Arte sin ningún pudor

Arte sin ningún pudor
  • Los artistas desvelan sus secretos pictóricos, descubren a sus musas y reivindican su trabajo como un «oficio»

  • Los autores que este fin de semana abren sus estudios en Russafart permiten al público entrar en su absoluta intimidad

«Pueden pasar». Quizás esta ha sido la frase más repetida por el artista Miguel Ángel Aranda desde que en la primera edición de Russafart, el festival que este fin de semana abrirá al público los talleres y estudios de decenas de artistas del barrio, decidió sumarse al proyecto. Durante estos años, su lugar de trabajo, situado en la calle Cádiz, ha estado accesible para los curiosos de Russafart. «En algunos años, incluso han llegado a utilizar el baño», confiesa Aranda. El pintor celebra que la iniciativa «es muy democrática». «Aquí participa gente consagrada y autores emergentes. No se veta a nadie», asegura. Relata que en la primera edición del certamen intentó trabajar mientras recibía a las visitas. «Fue imposible. Entre las cámaras de fotos y las preguntas de los asistentes, no pude hacerlo. Por eso, ahora prefiero compartir experiencias con ellos», afirma.

El estudio de Anna Sanchis es bastante amplio, por lo que está acostumbrada a que en él no sólo se trabaje. Participa en Russafart desde el primer día y asegura que no sólo es un festival, es un «laboratorio artístico». Cuenta que le ha cogido el gusto a mostrar su intimidad creativa, que se ubica en la calle Pintor Gisbert. «Antes tenía la puerta más cerrada, pero tras participar en Russafart procuro tenerlo abierto. Yo tengo todo el material a la vista. Es una iniciativa muy importante porque no sólo muestras tu forma de crear, sino que enseñas un oficio», dice.

Concha Ros es la artista invitada de Sporting Club Russafa. Durante este fin de semana se instalará en el espacio de la calle Sevilla para descubrir «de una forma más espontánea como es la vida del artista». No sólo celebra que, durante tres días, el público general se aproxime al arte, sino que le permite relacionarse con otros autores, compañeros y galeristas.

«Es un acto muy íntimo. Aunque puede parecer que cuando realizas una exposición también te expones, de esta manera descubres tus secretos, muestras tus materiales y dejas entrar en lo que consideras tu casa a un montón de desconocidos», afirma. «Es muy interesante porque puedes dar a conocer tu obra de primera mano», concluye.

La pintora y fotógrafa Maite Backman comparte estudio con otras cuatro personas. «Es mi primera vez en Russafart. Cuando decides exponerte así pierdes todo el pudor. De esta forma, podemos tomarle el pulso al público», narra.

La quinta edición de 'Russafart', que se celebra hasta mañana bajo el lema 'Obrando Arte', no sólo ha congregado a más de 300 artistas sino que, en este año, como novedades ha incluido una aplicación móvil que sirve de guía de toda la información de la bienal y un taller donde los niños podrán pintar un microbús.