Las Provincias

El Círculo de Bellas Artes busca blindar sus obras para que no sean embargadas

El presidente del Círculo, Gerardo Stübing, y el vicepresidente, Nassio Bayarri. :: j. monzó
El presidente del Círculo, Gerardo Stübing, y el vicepresidente, Nassio Bayarri. :: j. monzó
  • La entidad pide a Cultura que estudie declarar BIC sus piezas de Sorolla o Benlliure y evitar que el banco se quede con ellas para saldar la deuda de la hipoteca de la sede

A los nuevos dirigentes del Círculo de Bellas Artes de Valencia no les preocupa que el banco con el que tienen una deuda de más de un millón y medio de euros les embargue su impresionante sede en la calle Cadirers de la ciudad. «Ninguno de nosotros sacamos ningún rendimiento ni interés de este edificio», afirmó ayer el presidente del organismo, Gerardo Stübing. Aunque lo que sí quita el sueño de los nuevos gestores, que accedieron al cargo el pasado mes de diciembre, es, por una parte, la supervivencia del Círculo. Por otra, y lo que más desvelo provoca entre sus miembros es la pérdida del gran fondo artístico que posee la institución.

Obras de Joaquín Sorolla, Mariano Benlliure, Ignacio Pinazo, Benedito o Pons Arnau, entre grandes artistas de los siglos XIX y XX, son propiedad del Círculo de Bellas Artes. Aunque podrían dejar de serlo si, finalmente, se ejecuta la orden de embargo que pesa sobre la entidad. El pasado mes de diciembre, y según confesó ayer Stübing durante la presentación de la nueva etapa que emprende este emblema cultural de la ciudad, llegó la ejecución hipotecaria de Bankia, el banco con el que está contraída la deuda. En ese momento se presentó un recurso por cláusulas abusivas en la hipoteca que se resolverá el mes de septiembre. Es el margen de tiempo que tienen desde la institución para salvarse. Si finalmente Bankia decide embargar la sede, también podrá hacer lo propio con el extenso patrimonio artístico del organismo.

Es ahí donde radica uno de los grandes problemas para el Círculo: la conservación de las pinturas y esculturas de las que es dueño. Para solventarlo, la junta directiva estudia fórmulas que blinden «en bloque» todas las obras. Un despacho de abogados asesora de manera desinteresada al ente para que pueda hacerlo y no incurra en un delito de alzamiento de bienes.

Sin embargo, una de las posibles medidas pasa por que la Conselleria de Cultura inicie los trámites para catalogar de Bien de Interés Cultural (BIC) el conjunto de piezas. El tema se trató en unas reuniones mantenidas tanto con el Ayuntamiento como con la Conselleria. Como adelantó LAS PROVINCIAS, la voluntad de las administraciones públicas es colaborar con el Círculo pero con la condición de vuelva a vincularse con la vida cultural de la capital. El apoyo pasa también por la posibilidad de que el Círculo vuelva a recibir subvenciones y ayudas. El hecho de que no sólo tenga deudas con el banco, sino también en el pago del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) y con la Seguridad Social impide que la entidad pueda recibir este tipo de ayudas.

Todo ello en un momento en el que es cada vez más necesaria la cesión de un espacio público para que la institución siga sobreviviendo. Las conversaciones con los políticos han sido «positivas», dijo Stübing, pero los tiempos de estos no concuerdan con la premura con la que hay que solventar la situación del Círculo. Además, el palacete de la calle Cadirers tiene varias ofertas de compra. La de convertirlo en un hostel de lujo ha quedado desechada, tal y como publicó este diario. La razón es que existe una legislación que obliga a destinar ese inmueble a fines culturales. «Esto limita la cantidad económica de las posibles ofertas», aseguró el presidente. Así que el Círculo busca soluciones para evitar que la resolución de la hipoteca se haga por subasta y «algún fondo buitre pueda hacerse con el edificio y el patrimonio», aseveró Stübing.