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El Círculo de Bellas Artes recibe una oferta para convertir su sede en un 'hostel' de lujo

La sede del Círculo de Bellas Artes está situada en la calle Cadirers.
La sede del Círculo de Bellas Artes está situada en la calle Cadirers. / IRENE MARSILLA
  • La centenaria entidad quiere vender el palacete de la calle Cadirers para hacer frente a una deuda de más de un millón de euros

El Círculo de Bellas Artes de Valencia inició hace apenas un mes su reconversión. Alejado de la vida cultural de la ciudad y ahogado por las deudas, celebró unas elecciones en las que el artista valenciano Gerardo Stübing se situó como nuevo presidente.

Un cargo nada fácil si se tiene en cuenta la losa económica que pesa sobre la institución. La hipoteca del impresionante palacete que en 2003 adquirieron en la calle Cadirers es asfixiante. El nuevo titular del ente aseguró en una entrevista a LAS PROVINCIAS que había buena sintonía con Bankia, la entidad bancaria con la que estaba suscrita una hipoteca de más de un millón de euros y que, en cualquier momento, podía desahuciarles. A tal cantidad hay que sumar otra serie de impagos, con lo que la deuda del Círculo ronda el millón y medio de euros.

Con estos antecedentes los nuevos gestores lo tienen claro: hay que vender la sede y hacerlo por un precio que no sólo permita finiquitar lo adeudado con el banco y otras administraciones, sino que logre, a su vez, que la institución se guarde un montante económico que garantice su supervivencia. En medio de todo esto, y como confesó Stübing a este diario, se encuentra la necesidad de llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento para que ceda alguno de sus locales para que el Círculo de Bellas tenga nueva ubicación.

Mientras esto llega, LAS PROVINCIAS ha podido saber que un inversor ha realizado una oferta económica para adquirir la impresionante sede y convertir el inmueble en un 'hostel' de lujo. De esta forma, el edificio, situado en pleno centro histórico, puede llegar a convertirse en uno de esos albergues, orientados generalmente al público juvenil, que ofrecen todo tipo de comodidades a los turistas.

Sin embargo, la oferta es, de momento, eso, un simple ofrecimiento. Lo cierto es que el palacete ha sido visitado por diversos compradores durante todo el tiempo que ha estado en venta, aunque nunca se ha llegado a un acuerdo con ninguno. Siempre se ha mantenido la máxima de que para acceder a la propiedad del palacete, el interesado deberá tener en cuenta que el requisito que el Círculo pone para vender su sede es que la cantidad económica a percibir no sólo salde sus deudas, sino que les permita sobrevivir durante un tiempo. Y bajo este criterio, algunas de las ofertas que han llegado se han quedado en el cajón.

Para los inversores son buenos tiempos para adquirir inmuebles. Los precios son más bajos que hace años. Mucho más que en el momento en el que la junta directiva del Círculo compró su actual sede. Así que las futuras negociaciones se prevén complicadas.

La ubicación y el buen estado del edificio son algunos de los puntos fuertes de la sede de la entidad. Situado en la calle Cadirers, tiene varias alturas, es amplio y, además, posee varias terrazas. La del ático, además, ofrece una impresionante vista de la ciudad. Esto pude ser una de las causas que han atraído a los compradores. De esta forma, y de forma inicial, un inversor habría realizado una oferta a los gestores de la centenaria entidad valenciana para adquirir el inmueble. Ha sido un primer acercamiento, aunque, si se toma en cuenta las palabras que el nuevo presidente afirmó en una entrevista concedida a este periódico, la venta no se realizará si no hay una buena oferta económica.

Una posible esperanza

La venta sería sinónimo de esperanza para el Círculo de Bellas Artes. No han sido tiempos fáciles para la institución. En los últimos años ha hecho de todo para subsistir. Desde las subastas dominicales, los convenios con los alumnos de Bellas Artes hasta el acercamiento con el Consorcio de Museos o el IVAM, todo ha servido para alargar la vida de este emblema cultural. Ahora, y con una junta directiva renovada, se ha abierto una nueva etapa. Cargado de retos, Stübing se ha propuesto abrir de nuevo la entidad a los sectores artísticos de la región. «La incertidumbre no puede llevarnos al inmovilismo de los últimos años», ha alegado para justificar que, pese a que hay dos opciones, o la venta o el desahucio -«mantener este inmueble es inviable», ha asegurado- hay que seguir apostando por la supervivencia. Aparejada, parece, a una buena oferta que liquide la pesada carga económica. Puede que el futuro sea ver la sede reconvertida en un 'hostel' de lujo.