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¿Te has parado a pensar qué pasaría si envías esa foto?

Cómo actuar si un menor sufre acoso por ‘sexting’.

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El ‘sexting’, o lo que es lo mismo, compartir imágenes o vídeos personales de carácter sexual o permitir que otra persona los obtenga, se ha convertido en una práctica habitual en buena parte del planeta. ¿Qué hacer cuando es un menor quien está involucrado? ¿Cómo debemos actuar si el ‘sexting’ deriva en acoso?

Aun con porcentajes más bajos que en adultos, esta práctica tiene también un peso creciente en los adolescentes. Un estudio realizado en 2016 por la universidades Autónoma de Madrid y Nacional de Entre Ríos, apunta que cerca del 15% de los jóvenes entre 12 y 17 años admite haber compartido contenido sexual online.

Además, el estudio Net Children Go Mobile de la Universidad del País Vasco, publicado también el año pasado, señala que el 31% de los jóvenes de entre 11 y 16 años afirma haber recibido mensajes sexuales de algún tipo vía internet. Estas cifras muestran que no se trata de una cuestión minoritaria, especialmente por las importantes repercusiones psicosociales que pueden derivar de ella.

Una vez se envía el contenido, no puede controlarse su difusión. Todos los riesgos derivados del ‘sexting’ parten de una realidad que debemos tener muy presente y trasmitírsela a los menores de nuestro entorno: una vez que se envía un contenido de carácter sexual o se permite que alguien, con su dispositivo, obtenga una imagen o vídeo íntimo sobre nosotros, ya no podemos controlar a dónde llega y quién lo ve. No podemos recuperarlo ni destruirlo, con el añadido de que puede haberse visto y reenviado cientos, miles o incluso millones de veces.

El 31% de los jóvenes de entre 11 y 16 años afirma haber recibido mensajes sexuales de algún tipo.

Estas cifras señalan que no se trata de una cuestión minoritaria, especialmente por las importantes repercusiones psicosociales que pueden derivar de ella.

Un riesgo aún más grave en menores

En el caso de los niños y adolescentes, cuya personalidad de está formando, las consecuencias psicológicas son aún mayores que en los adultos. Unos y otros pueden sufrir burlas, insultos públicos dentro y fuera de internet, acoso o incluso consecuencias sobre su integridad física si la imagen o el vídeo contienen datos que permitan geolocalizarlos.  Es un riesgo muy alto para un adulto, pero una verdadera pesadilla para un menor, que puede generar un fuerte sentimiento de culpa, tristeza, ansiedad, depresión…

La importancia de la prevención

Para enfrentarnos a los riesgos del ‘sexting’ en menores, es fundamental trabajar en prevención: concienciar a los adolescentes de los riesgos de compartir imágenes y datos personales y explicarles las diferencias que existen entre las relaciones sanas y respetuosas y las perjudiciales, basadas en la posesión y la manipulación. Conseguir que hagan un uso seguro y responsable de la red es la mejor herramienta contra el ciberacoso.

Qué hacer si el mal ya está hecho. Ante la duda o la certeza de que un menor de nuestro entorno practica ‘sexting’, debemos estar muy pendientes de su comportamiento: una creciente dependencia de sus dispositivos electrónicos o cambios anómalos en su comportamiento pueden darnos una pista de que algo va mal. En caso de que así sea, nunca debemos negar el problema: dialogar, aconsejar y mostrar apoyo son las bases para encontrar la solución. Y, por supuesto, en caso necesario, buscar ayuda externa.

Cómo actuar, paso a paso

Estar pendientes de la relación del menor con su móvil, tablet u ordenador. Saber con quién se comunica a través de redes sociales.En el caso de que exista ‘sexting’, dialogar con el menor y aconsejarle cómo actuar. Si la imagen ya se ha difundido, apoyar emocionalmente al menor y buscar la ayuda de un psicólogo para minimizar las consecuencias.

Comprobar la posible difusión del contenido en redes sociales. En caso afirmativo, contactar con el responsable de la web correspondiente y exigirle su retirada inmediata. Denunciar el caso ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o la Fiscalía de Menores y aportar todas las pruebas de las que dispongamos. Notificarlo a la Agencia Española de Protección de Datos.

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Contenido de LOVE ORANGE y editado por Content Factory. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.