El negociador de la Guardia Civil desvela cómo salvó a la mujer secuestrada en Requena

José Ángel Millán, frente al cuartel de Requena. / m. molines
José Ángel Millán, frente al cuartel de Requena. / m. molines

El capitán José Millán elogia el trabajo «de todos los miembros del dispositivo» y la víctima muestra su gratitud al equipo de la Benemérita

J. A. MARRAHÍ

requena. José Ángel Millán, negociador y capitán de Policía Judicial de la Guardia Civil de Valencia, fue uno de los agentes al frente del amplísimo operativo que hizo posible la liberación de Verónica. En su opinión, el éxito de la intervención se basó en el «buen trabajo de todos los miembros del dispositivo» y en saber esperar a que se presentara el mejor momento para actuar. «Había una vida en peligro, pero creo que supimos ver la mejor ocasión», resume el mando de la Benemérita. Nadie resultó herido.

En una situación cómo la del miércoles surge una pregunta: ¿Qué pretendía exactamente el secuestrador? «Nada en concreto», resume Millán, originario de Cartagena y con ocho años al servicio de la Guardia Civil. «Sencillamente, no respetaba la voluntad de la víctima de terminar con la relación. Se negaba a asumir la realidad».

Más información

Al principio, describe el capitán, «estaba muy violento». Fue sobre las 10.30 horas, cuando lanzaba a la calle las pertenencias de la víctima, incluida su telealarma de protección, y otros muchos objetos de la casa: una tableta, ventanales, flores, un jarrón... «No quería dialogar. Entraba en la casa, le gritaba a ella, exhibía el cuchillo, pedía que nos fuéramos...», describe Millán.

Muchos vecinos fueron testigos de esas terribles amenazas y alaridos: «¡Largaos, os voy a matar a todos!». En esta tesitura, la Guardia Civil decidió no intervenir. Eso sí, sus gestiones no cesaban: llamadas a familiares del agresor y personas próximas a él o estudio palmo a palmo de la estructura de la casa.

Supieron así dos detalles esenciales: el primero es que no había armas de fuego. Ni Verónica tenía ni el agresor las había llevado. «Si hubiese tenido una escopeta no hubiéramos entrado como lo hicimos», aclara Millán. La segunda clave es que el hombre estaba bajo los efectos de una droga. Y, presumiblemente, pasado su estado inicial de agresividad sobrevendría un decaimiento. Y así sucedió. «Le ponía nervioso la presencia de guardias y policías, así que optamos por no hablar con él y esperar al bajón de las drogas con el paso del tiempo».

Un contacto telefónico con la víctima, ya pasadas las 13 horas, posibilitó la 'trampa' del médico. Dos agentes entraron en primer lugar: un teniente de Requena, el falso galeno, y un miembro de Policía Judicial. «Cabía la posibilidad de que portara el cuchillo, era un riesgo, pero los guardias que entraron estaban preparados para responder si lo usaba». El agresor no empuñaba el arma y cerró la puerta tras su entrada, pero entonces se produjo la sorpresiva entrada de los GRS. Entre todos, lo redujeron limpiamente. «Fue un momento tenso y conflictivo, pero no presentó resistencia».

«No he podido hacer nada por evitar que entrara», dijo la víctima a los agentes que la salvaron. Pero tanto para Millán como para sus compañeros lo más reconfortante fueron las palabras de gratitud de Verónica y su familia. Ese «gracias por vuestra ayuda» se lo llevan en el corazón bajo el uniforme verde.

Fotos

Vídeos