Víctimas de sus propios hijos

Víctimas de sus propios hijos

Un total de 34 personas mueren en parricidios desde el año 2000 en la Comunitat. Hombre de entre 30 y 45 años, sin empleo y dependiente de sus padres, perfil de los agresores

JAVIER MARTÍNEZJ. A. MARRAHÍ

valencia. Es una tragedia lenta pero constante. Quince hombres y 19 mujeres han perdido la vida a manos de sus hijos en 31 crímenes, tres de ellos dobles, ocurridos desde el año 2000 en la Comunitat Valenciana. Los diagnósticos de los forenses se repiten en la mayoría de investigaciones y juicios a parricidas que apuñalaron, estrangularon o golpearon hasta la muerte sus progenitores. Delirios transitorios, alteraciones afectivas y de conducta, alucinaciones, manías, brotes de esquizofrenia o problemas de adicción son los detonantes habituales de estas muertes violentas, según los expertos judiciales.

El análisis de los casos más recientes y la experiencia de José Pelegrí, defensor del Mayor, permite esbozar el perfil del parricida: hombre de entre 30 y 45 años, sin empleo y dependiente de sus progenitores que habita con ellos en un hogar con tensiones de convivencia. Y de manera muy habitual aparecen problemas mentales o de consumo de drogas entre los parricidas.

Pelegrí incide en un factor clave: «Es muy habitual que el hijo tome partido por alguno de sus padres, normalmente la madre, en los casos en los que ambos están enfrentados. Y esa es causa frecuente de violencia». Y añade otra preocupación: «En los últimos años se aprecia muy poca tolerancia de algunos hijos con las manías, problemas de salud y deterioros mentales de los padres propios de la edad».

«Las bombas de relojería están en los hogares», resume. Por eso reclama una mayor implicación por parte de las administraciones. «Es muy difícil prever cuándo puede suceder algo así, pero sería deseable que los servicios sociales y sanitarios se coordinaran mejor para intentarlo». Incluso con «alejamientos preventivos» allí donde se detecten casos de «alto riesgo». Sanidad, por ejemplo, tiene datos sobre las lesiones a mayores susceptibles de responder a violencia doméstica: unos 400 casos al año en la Comunitat.

El lunes se sentó en el banquillo el acusado de matar a su padre a puñetazos y bastonazos en Gilet. La fiscal pide que cumpla 12 años de prisión, con la eximente completa de trastorno mental transitorio. Según Ángela Coquillat, abogada penalista, «en aproximadamente siete de cada diez parricidios nos encontramos con atenuantes o eximentes relacionadas con la enfermedad, trastorno puntual o consumo de drogas».

Eso conlleva una reducción de pena, pero al combinarse con la agravante de parentesco hace que los castigos que finalmente se imponen oscilen entre 10 y 15 años de cárcel, «o se ordena el internamiento psiquiátrico» en los casos en los que se prueba que la enfermedad pesa más que la voluntad.

La lista negra de los 33 parricidios comienza el 5 de junio de 2000, un día fatídico para una familia de Moncada. Un chico de 15 años que se encontraba en tratamiento psiquiátrico mató de 14 puñaladas a su madre. El menor llevaba varias semanas sin asistir al colegio, recibía tratamiento psicológico y había intentado suicidarse un mes antes del crimen. El 3 de febrero de 2002, un joven vecino de Gandia decapitó a su madre y luego colocó la cabeza sobre una estantería junto a sus apuntes de Derecho Civil, varias fotos familiares y dos velas. El homicida había discutido con su progenitora porque le exigía que estudiara más. Otro hombre que atravesó el umbral que separa la demencia y el parricidio fue Gabriel M. El 16 de octubre de 2003, el enfermo mental estranguló a su madre con la cuerda de una persiana en la ciudad de Alicante.

En 2012 murieron otras cinco personas a manos de sus hijos en Alzira, Algemesí, Alicante y Orihuela. El 12 de febrero de 2012 falleció Elisa Ventura, de 92 años, en su casa de Alzira. La víctima lo había dado todo por su hijo para aliviar la enfermedad mental que sufría, pero Jesús Perepérez degolló con un cuchillo a su madre y luego se entregó a la policía. El 7 de agosto, Milagros V. S., de 43 años, mató a su madre a golpes con un palo en una vivienda de la calle Germans Pellicer de Algemesí. La víctima y su hija habían discutido días atrás por la propiedad de un coche.

En Alicante, un hombre con problemas psiquiátricos propinó una brutal paliza a su padre con una barra de hierro. La víctima tenía 79 años y murió en el hospital el 23 de septiembre de 2012. Y en una pedanía de Orihuela, un joven toxicómano de 27 años mató a sus padres a cuchilladas. El parricida se ahorcó horas después en una finca de la localidad murciana de Beniel. El doble crimen tuvo lugar el 17 de noviembre de 2012.

El 28 de agosto de 2015, una joven esquizofrénica mató a cuchilladas a su madre y a su sobrina de 10 años en un piso de la calle Tomás de Villarroya en Valencia. La Policía Nacional detuvo horas después a la enferma mental en Castellón. Juan Carlos L. confesó en 2017 que descuartizó el cadáver de su madre con una sierra en Valencia en 2011, y luego ocultó los restos en varios sitios para no levantar sospechas. La víctima murió en abril de 2011, aunque la desaparición de esta mujer no fue denunciada por su hermana hasta agosto de 2016. Esto dificultó la investigación policial. El parricida se encuentra en prisión cumpliendo una condena de 23 años de cárcel por intentar matar a cuchilladas a dos hermanas de su padre en 2014.

Cinco víctimas en 2012

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