«El mar está picado y muchos sufren mareos y nauseas»

Parte de los inmigrantes inician el traslado a uno de los barcos italianos. / EFE/ Kenny Karpov

Los inmigrantes del Aquarius surcan ya el sur de Sicilia | La llegada al puerto de Valencia dependerá de las condiciones climatológicas, se esperan olas de hasta cuatro metros y un viento de más de 65 km/h

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

Los 630 inmigrantes del Aquarius surcan ya el sur de Sicilia con rumbo a Valencia repartidos en tres embarcaciones. El buque de ayuda humanitaria y los dos auxiliares, el Luigi Dattilo de la Guardia Costera italiana y el Orione militar, se encuentran ya a a la altura de Porto Empedocle y surcan el mar en flotilla sin alejarse demasiado de la costa de la isla italiana. La llegada a la Marina dependerá de las condiciones climatológicas, que según las predicciones empeorarán a lo largo del día: se esperan olas de hasta cuatro metros y un viento de más de 35 nudos (65 km/h).

Las embarcaciones, que se espera que pasen por el estrecho de Sicilia la tarde de este miércoles, viajan en estos momentos a una velocidad de algo más de 8 nudos, unos 15 kilómetros por hora y ya han dejado muy atrás el litoral de Malta en el que el Aquarius estaba parado hasta ayer a la espera de instrucciones.

Más

En el Aquarius permanecen alrededor de un centenar de rescatados: 51 mujeres, 45 hombres y 10 niños, según fuentes de Médicos Sin Fronteras. Los otros 529 viajan en los buques auxiliares proporcionados por las autoridades de Italia, cuyo gobierno no aceptó proporcionar un puerto seguro para los inmigrantes en apuros.

«Tras un transbordo relativamente fluido, el Aquarius ya está rumbo a Valencia», ha explicado la organización a primera hora de la mañana. Sin embargo, el trayecto no es sencillo. «Esta mañana, el mar está picado y muchos sufren mareos y nauseas«, destacaba un miembro de la organización a bordo del Aquarius. »Necesitamos más suministros y alimentos, en coordinación con el Centro de Salvamento Marítimo Italiano«.

Como describía a primera hora de la mañana la periodista Sara Alonso, a bordo del Aquarius, en su cuenta de Twitter, «los migrantes buscan sus espacios y recuperan la cotidianeidad y, en la medida de lo posible, la intimidad«.

Los cooperantes de Médicos Sin Fronteras lanazaban esta reflexión: «Es el final de un infierno para los 630 rescatados, pero no puede ser un precedente para futuros desembarcos». Les inquieta tener que abandonar su posición en la zona crítica de pateras del Mediterráneo, frente a las costas de Libia, para realizar el viaje. Su partida deja desamparados a otros náufragos y viajeros en apuros en su desesperación por alcanzar Europa a través del mar.

Localización del barco en tiempo real

Fotos

Vídeos