El tripartito se agrieta al no lograr el consenso en el rechazo a la V-21

Huerta de Alboraya con Port Saplaya al fondo de la imagen. / damián torres
Huerta de Alboraya con Port Saplaya al fondo de la imagen. / damián torres

València en Comú descarta cualquier ampliación de la calzada mientras Compromís y PSPV aceptan el tercer carril en el acceso

I. DOMINGO/P. MORENO VALENCIA.

El margen de tiempo conseguido por el aplazamiento de la reunión con el Ministerio de Fomento no ha servido en el Ayuntamiento para acercar posiciones entre los socios del equipo de gobierno. Mientras la portavoz del tripartito, Sandra Gómez, intentaba ayer ofrecer una imagen cohesionada diciendo que se pretende la paralización de la obra en la V-21 pero manteniendo la ampliación en dos carriles más, la concejal de València en Comú, María Oliver, insistía en que no se toque nada de huerta.

La reunión prevista para ayer se aplazó debido a problemas de agenda de los responsables de Fomento, en concreto del secretario de Estado, Julio Gómez-Pomar, quien debe escuchar la propuesta del gobierno municipal. La cuestión es que no hay un posición común entre los tres partidos socios en el tripartito.

Mientras que Gómez destacaba ese consenso, la portavoz de València en Comú, Maria Oliver, decía lo contrario. Esta edil fue precisamente quien defendió la propuesta de paralización del concurso, que ha salido a licitación por unos 30 millones de euros y prevé un carril más por sentido en la V-21 entre Port Saplaya y Valencia.

«València en Comú está en contra del tercer carril por innecesario y contrario a las políticas municipales de movilidad y protección de la huerta. La V-21 no es especialmente conflictiva ni en atascos ni en siniestros, y la inversión prevista es desproporcionada en el escenario de infrafinanciación que sufre la Comunitat», dijo a LAS PROVINCIAS.

En su opinión, la vía de mejora de este acceso «tendría que ser la pacificación del tráfico. Nuestra negativa recoge el posicionamiento de los colectivos vecinales y ecologistas, que optan por reconducir la inversión al fomento del transporte público».

Por su parte, la primer teniente de alcalde, la socialista Sandra Gómez, insistía en que el Ayuntamiento no ha pedido la eliminación del tercer carril de la V-21 «sino que se tenga en cuenta el impacto ambiental» del proyecto del Ministerio de Fomento. Según subrayó en la rueda de prensa posterior a la junta de gobierno, «la posición del Consistorio es la que se aprobó en el pleno, instamos a Fomento a que tenga en cuenta el impacto en la huerta».

Por el contrario, la propuesta de acuerdo indica pedir al Gobierno la paralización del proyecto de 2009, mantener la inversión y hacer un estudio alternativo que favorezca la «movilidad colectiva», con una consulta pública y el descarte del acceso norte al puerto.

Preguntada por las discrepancias dentro del tripartito sobre las obras, Gómez insistió en que «nuestra posición es que debe desarrollarse y no paralizarse». Lamentó que exista «un interés partidista y político» en «magnificar este asunto y generar lío» y trasladar que el Consistorio «está en contra de la ampliación de la V-21 y del progreso».

Insistió en que el tercer carril debe desarrollarse teniendo en cuenta la huerta», aspecto que, a su juicio, el proyecto actual «no contempla su paso por ahí». «Eso es lo que queríamos explicar a Fomento en la reunión prevista», añadió.

El alcalde Ribó dijo este jueves que intentará «convencer» a València en Comú para que apoye la ampliación de la V-21 si se reduce su efecto sobre la huerta, al eliminar la conexión con el futuro acceso norte. Fomento ha advertido de que cualquier paralización supondrá un retraso de varios años en mejorar un acceso por el que pasan 85.000 vehículos diarios y que registra frecuentes atascos en hora punta.

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