El auge de asaltos en trasteros y estafas con tarjetas reta a la policía

Tres de cada cuatro robos quedan impunes en Valencia

Arturo Checa
ARTURO CHECAValencia

El panorama de la seguridad ciudadana en la Comunitat es halagüeño. Jamás en la última década se había registrado una tasa de criminalidad más baja. 45,8 delitos por cada 1.000 habitantes, según los datos del Ministerio del Interior. Pero claro, que le cuenten esa positiva perspectiva a alguno de los más de 13.000 valencianos que aún hoy esperan una resolución del robo que sufrieron el año pasado. Tres de cada cuatro delitos contra el patrimonio se quedan sin resolver en la provincia. Hurtos, atracos, asaltos en viviendas o las cada vez más frecuentes estafas con tarjetas de crédito, los delitos que más golpean nuestro bolsillo y los más numerosos en la estadística criminal de la provincia, siguen chocando contra el muro de la falta de esclarecimiento. Demasiadas veces las víctimas no recuperan sus bienes, y los rateros acaban esquivando el calabozo de comisaría, con lo que la impunidad hace que los delincuentes se sientan a sus anchas.

Los datos de 2017 en la demarcación de Policía Nacional a los que ha tenido acceso LAS PROVINCIAS atestiguan el buen trabajo de los agentes. Las 63.975 infracciones penales registradas el año pasado suponen un 1,33% menos que las recogidas en 2016. Pero que el volumen de delitos empieza a ser excesivo para las ‘manos disponibles’ es una realidad evidente. No hay más que fijarse en el número de arrestos. 720 personas menos fueron detenidas en la provincia. Y un porcentaje muy elevado dentro del capítulo de robos. Casi 300 personas menos acabaron en manos de la Policía Nacional por cometer una sustracción, hurto, asalto a domicilio o un delito contra el patrimonio de este tipo. La eficacia policial, recogida también en el informe de Interior, incluye un retroceso de 10 décimas en la eficacia de la Policía Nacional en Valencia, un mínimo paso atrás, pero retroceso al fin y al cabo.

Jubilaciones sin cubrir

Y el ‘menor número de manos’ es algo que la región viene sufriendo en los últimos años. Entre 2011 y 2017, el número de efectivos disponibles en la Comunitat ha caído en más de 800 agentes, según los datos facilitados por el Gobierno. De 6.928 a 6.077, un 12% menos. Jubilaciones sin cubrir, plazas no convocadas y desplazamientos de agentes a otras regiones en comisión de servicio dejan tocada la plantilla de Valencia. La tendencia es idéntica en toda España, que en los últimos siete años ha visto como el número de policías nacionales bajaba en 7.000 agentes, tal y como reconoce el Ministerio del Interior.

Dos mil hurtos y el robo de un millar de coches no se resuelven, pero los delitos son más ‘virtuales’; las estafas por internet se disparan

Un vistazo a los datos del Gobierno permite comprobar cómo la gran mayoría de delitos descienden. Especialmente positiva es la caída de las infracciones relacionadas con los malos tratos (-28%) y los delitos contra la libertad sexual (-5%). En su evolución, los robos también decrecen entre un 2 y un 10%, pero la vertiente negativa es la elevadísima cifra de delitos sin resolver. Si a usted le roban por ejemplo la cartera en el metro, en una gran aglomeración de gente en la calle o en un mercadillo, o le sisan el móvil u otro objeto de valor, sepa que más de 2.700 hurtos, uno de los delitos más numerosos, se quedaron sin esclarecer. Igual que más de 1.800 asaltos a viviendas. O el robo de un millar de vehículos.

150 agentes menos al año

Cada año que pasa, casi centenar y medio de plazas de policías nacionales se quedan huérfanas en la Comunitat, al no cubrirse jubilaciones, tal y como vienen denunciando los sindicatos desde hace infinidad de años.

La diputada del PSPV en el Congreso de los Diputados, Ana Botella, ya exigió al Gobierno un aumento de la plantilla en nuestra región al conocerse la merma de efectivos en una respuesta parlamentaria del Ejecutivo de Mariano Rajoy. Botella considera que la Comunitat «requiere mayores recursos por su marcado interés turístico y por su situación geográfica estratégica». En su opinión, «el PP no puede jugar con un tema tan delicado como la seguridad ciudadana».

Pero si por algo se caracteriza la delincuencia del último año en la Comunitat es por una ‘virtualización de los delitos’. Los ‘malos’ «cada vez más tienden a cometer los robos por internet y menos de manera física. Se la juegan menos, porque la obtención de pruebas es más complicado, y el botín es el mismo», explica un agente con más de una década de experiencia en Seguridad Ciudadana. De hecho, la tabla de delitos del Ministerio del Interior constata esa visión: refleja un descenso de la práctica totalidad de delitos, menos de los practicados con tarjetas de crédito y cheques de viaje, con la red de redes como campo de batalla para cometer los desfalcos.

Valencia sigue sin contar con una oficina única de denuncias por violencia machista

La incidencia de los delitos con internet como escenario es algo que también se apuntó desde el mundo jurídico. «Hemos observado un ligero aumento en la clonación de tarjetas, sobre todo en su utilización en las compras a través de la red. Cada día llegan más denuncias que tienen como contenido cargos que aparecen en los extractos bancarios de los denunciantes que reflejan operaciones que no han sido realizadas por sus titulares», señaló en un artículo publicado en LAS PROVINCIAS José Francisco Ortiz, fiscal delegado de Criminalidad Informática.

La tabla de delincuencia del Ministerio del Interior revela otro aspecto a analizar: el aumento de la mayoría de las infracciones ‘contra las personas’. Así es como se conoce policialmente a los delitos con violencia de por medio. En el capítulo de homicidios y asesinatos, la provincia de Valencia registró el año pasado un espectacular aumento de más del 200%. De 6 crímenes registrados en 2016, la cifra se situó en 19 el año pasado. También van en auge los delitos de lesiones, infracciones penales cometidos en el transcurso de peleas, atracos o disputas vecinales. En el último año pasaron de 505 a 611, un aumento del 20%. Y por último, dentro del capítulo de los delitos contra las personas, tampoco dan cuartel los malos tratos. Su incidencia es casi idéntica los dos últimos años, con alrededor de 3.700 infracciones cometidas en la provincia.

Lacra del maltrato

Mientras, sigue pendiente la iniciativa lanzada en Valencia por el Sindicato Unificado de Policía (SUP) de crear una oficina especializada de denuncias en violencia doméstica. La propuesta de los agentes sería establecer unas dependencias en la capital en la que se recogieran todas las demandas iniciales de mujeres maltratadas, una iniciativa que pretende dotar de un mayor control por parte de los investigadores del procedimiento inicial y seguir más de cerca a las víctimas. Como ha venido denunciando este periódico, la medida todavía no ha sido puesto en marcha por la Delegación del Gobierno, mientras que la Conselleria de Inclusión y Políticas Inclusivas dice tener ya reservado un espacio para esta unidad junto a un Centro Mujer 24 Horas. En Jefatura se estaría manejando también ya un proyecto para responder a la iniciativa del sindicato, según ha podido saber también este periódico.

«Los 'malos' actúan más en internet porque se la juegan menos», dice un policía

Otro escenario de reto para las Fuerzas de Seguridad en la Comunitat, en este caso para la Guardia Civil, cuerpo encargado de la vigilancia costera, es el de la lucha contra las pateras. Las mafias de inmigración ilegal han hecho que se duplique este año el número de embarcaciones arribadas a las costas de la Comunitat, especialmente las alicantinas. Agentes de la Benemérita denuncian que menguan las plantillas destinadas a esta labor, mientras desde Interior descartan por ahora un refuerzo.

Horas extra sin pagar y faltade refuerzos

Si hay un caballo de batalla común para Policía Nacional y Fuerzas de Seguridad es el de la falta de refuerzos a la hora de cubrir servicios extraordinarios. Los policías se vienen quejando todo este año de la falta de apoyo extra en el Puerto de Valencia para cubrir el aumento de pasajeros en el buque que cubre la línea entre la capital y Mostaganem (Argelia). Interior no lo incluyó en la Operación Paso del Estrecho y eso ha dejado cojo el envío de más agentes. Los guardias civiles se quejan de la ausencia de este refuerzo en las costas para detectar pateras.

Los policías nacionales también denunciaron que acumulan 30.000 horas extra sin pagar, una deuda que acumulan ya desde diciembre de 2016. «A los gorrillas les sale más rentable la hora de trabajo aparcando coches en la plaza del Ayuntamiento que a un policía», fue la gráfica frase de un agente.

Luis B. Robaron en su casa «El policía que investigó mi asalto llevaba 6 casos más»

Hace un año que Luis tuvo que volver a la carrera a su piso del distrito valenciano de L’Olivereta al avisarle unas vecinas de que su puerta «estaba reventada». Los ladrones aprovecharon que él y su mujer estaban fuera durante el fin de semana para robar de noche con total tranquilidad, sin que los otros dos residentes en el rellano de la finca sospecharan nada o se alertaran con ningún ruido. «La policía me dijo que debieron colocar alguna marca (plástico, hilo de pegamento o pequeño elemento similar) en el quicio de la puerta que les sirve para comprobar, si permanece en su sitio mucho tiempo después, que no hay nadie en la vivienda. Entran en las fincas para comprobar las marcas que se han caído y las que no y fijan sus objetivos», recuerda el afectado.

Hace un año de aquello, y Luis B., de unos 40 años, sigue sin noticia alguna. Ni detenidos, ni botín recuperado. «Sólo se llevaron algo de dinero, nada más. Y eso que revolvieron tablets, portátiles y hasta alguna pequeña joya de mi mujer, pero no se marcharon con nada. Eso sí, me dejaron toda la casa patas arriba». La razón de marcharse sólo con algún que otro billete es sencilla: los pequeños electrodomésticos y las alhajas, con números de serie o características concretas, pueden ser identificados por las víctimas, sirviendo de prueba contra los delincuentes; el dinero en efectivo no deja huella, como explicó la policía al joven valenciano.

El testimonio del residente en L’Olivereta da buena fe de dos realidades que asedian a la policía valenciana, y por tanto a los ciudadanos: el elevado número de robos que se quedan sin resolver y la carencia de suficientes agentes para investigarlos. «El policía me dijo que tardaría en venir a casa. Era el sexto caso que llevaba ese mismo día», lamentó Luis B.

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