La supresión de puntos negros en las carreteras valencianas costaría 152 millones

Tráfico de camiones y coches en una carretera valenciana. / Jesús Signes

Un estudio de los contratistas fija la inversión para reducir los accidentes en las vías convencionales de la Comunitat Valenciana

ISABEL DOMINGO VALENCIA.

Mayor número de desplazamientos tras la crisis, antigüedad crónica del parque móvil, falta de inversión en conservación de carreteras y ausencia de nuevas infraestructuras y variantes de población en las vías convencionales. Son algunos de los motivos que están detrás, según la Cámara de Contratistas de la Comunitat Valenciana (CCCV), del «alarmante» aumento de la siniestralidad en las carreteras.

«Hay que lograr carreteras más seguras. Debe ser un reto prioritario antes de 2020», asegura el director-gerente de los contratistas, Manuel Miñés. De ahí que la entidad haya elaborado un informe sobre las mejoras que deberían acometerse como continuidad a un estudio nacional de la Asociación Española de la Carretera y Seopan (Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias).

Si en este último se fija que serían necesarios 730 millones en un total de 1.121 kilómetros de carreteras convencionales para evitar 69 fallecidos y 212 heridos en tres años, en el informe referente a la Comunitat se calcula que la inversión de 150 millones en 227,18 kilómetros supondría salvar 14 vidas y evitar 44 heridos graves.

Es decir, los contratistas plantean un desembolso de 152,46 millones para suprimir puntos negros en las carreteras convencionales de la Comunitat, «que son menos seguras que las vías desdobladas aunque soporten menos tráfico habitualmente. La excepción es la Comunitat, con los ejemplos de la N-340 y la N-332», añade Miñés. Esta última, por ejemplo, es la única carretera nacional que conecta dos capitales de provincia (Valencia y Alicante) que sigue sin ser autovía y que mantiene más de la mitad de los kilómetros de ese tramo -96 de los 166 existentes- con calzada simple en ambos sentidos, sin mediana, con escasos arcenes y con una elevada intensidad de tráfico de todo tipo de vehículos (una media de 15.000 al día).

Tanto la N-340 como la N-332 son las dos carreteras nacionales que se han incluido para analizar en el informe, además de otras 19 autonómicas (como la CV-13 de acceso al aeropuerto de Castellón, la CV-300 entre El Puig y Meliana, la CV-365 de Paterna o la CV-366 de Torrent). En total, 21 viales y más de 800 kilómetros con un tráfico de vehículos pesados superior al 80% y con, al menos, un accidente con un fallecido.

El documento distingue entre tres tipos de actuaciones según las deficiencias detectadas en la vía. Así, un primer apartado hace referencia a las carreteras con accidentalidad por salida de vía para las que se proponen las llamadas 'carreteras que perdonan' los errores humanos durante la conducción.

Medidas de bajo coste

En el caso de la Comunitat afecta a 61,83 kilómetros (el 12,73% del total nacional) de la N-332 y la N-340. Aquí se proponen medidas sencillas «y de bajo coste», como mejoras en la adherencia del pavimento, delimitación de los márgenes de las carreteras o suavizando las pendientes en los taludes laterales, entre otras, que supondrían un desembolso de 37,09 millones.

Un segundo apartado aborda las carreteras 2+1, desarrolladas con éxito en países como Alemania o Finlandia. «Consiste en implantar tres carriles de circulación en algunos tramos en cada sentido, alternativamente, durante determinados kilómetros. Es un carril adicional que evita conductas de riesgo», explica el portavoz de los contratistas. De nuevo, la N-332 y la N-340 (ambas gestionadas por el Ministerio de Fomento) son las protagonistas para 32,04 kilómetros (11% del total en España para esta tipología). Serían necesarios 35,36 millones.

Por último, las propuestas que afectan a los tramos de especial peligrosidad, donde las mejoras son de bajo coste (instalación de bandas sonoras, señalización horizontal o vertical, por ejemplo) y de «mayor envergadura, como la ejecución de circunvalaciones o la ampliación de plataforma», detalla Miñés. Son 133,31 kilómetros y 80 millones para obras en la CV-13, CV-84 y, de nuevo, la N-332 (tanto en el trazado que discurre por Valencia como el de Alicante) y la N-340 (en las tres provincias).

Fomento reanuda las obras de la variante de Benissa

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, visitan hoy la Comunitat por la reanudación de las obras de la variante de Benissa en la N-332, paralizadas desde 2009 (la empresa adjudicataria entró en concurso de acreedores y hubo que rescindir el contrato). Los trabajos se adjudicaron de nuevo el pasado mayo por un importe de 21,8 millones.

La actuación, demandada por los vecinos desde hace una década y también por los contratistas para mejorar la seguridad vial, desplazará el tráfico por fuera del núcleo urbano de este municipio alicantino. La previsión es que las obras, recogidas en los presupuestos del Estado para 2017, se prolonguen hasta 2019. La variante de Benissa se ha proyectado como una carretera convencional de 4,5 kilómetros, con un carril por sentido y carriles adicionales para vehículos lentos en los tramos en los que se requiere. Asimismo, contempla la construcción de dos enlaces: el de Benissa Sur permitirá acceder a esta localidad y conectar con la carretera CV-750 hacia Xaló; mientras que el de Benissa Norte facilitará el acceso a esta localidad por la antigua N-332 y al ramal que conecta con la salida 63 de la autopista AP-7.

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