Sin suficientes aparatos de rayos X para detectar droga

Arturo Checa
ARTURO CHECAValencia

El 99% de la entrada de droga en la cárcel de Picassent llega a través de visitas o después de que los internos regresen de permisos penitenciarios. Lo cuentan los funcionarios, e igual que lo conocen los encargados de vigilar en la prisión, es algo conocido por la dirección y por Instituciones Penitenciarias. Sin embargo, en el establecimiento penitenciario de Valencia sólo hay una máquina de rayos X, a todas luces «insuficiente para detectar todas las entradas de estupafecientes», como lamenta desde CSI-F Jorge Vilas.

La carencia no sólo es de medios técnicos, sino que el número de funcionarios para llevar a cabo estos cacheos o controles es tremendamente bajo, como denuncia el propio sindicato. Otro problema habitual es el mal funcionamiento de los arcos detectores de metales o la raqueta empleada para el mismo menester. Al menos ahora se están procediendo a renovar los chalecos de intervención. «Estaban caducados», dice Jorge Vilas.

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