El Síndic avisa de la caducidad del material y del envejecimiento de las plantillas

Un tercio de las autobombas superaba en 2016 la vida útil y su renovación cuesta hasta seis millones de euros

J. S. VALENCIA.

El informe de la Sindicatura de Comptes alerta de que otra de las asignaturas pendientes de la Generalitat es la renovación del material de detección y extinción de incendios forestales. En este sentido, destaca que el 33% de las autobombas superaba en 2016 la vida útil. El coste de la renovación supondría un gasto de entre 3,8 y 5,9 millones.

La auditoría también se refiere a que el 68% de los parques de bomberos del Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia no dispone de una autobomba forestal para prestar este servicio.

Otra de las observaciones se refiere a los sobrecostes que supone la intermediación de la sociedad estatal Tragsa. La Generalitat acudía, y lo sigue haciendo, a esta empresa para el suministro de recursos personales y materiales para las brigadas de emergencia terrestre. La encomienda con ella es de carácter recurrente y el informe resalta que se destina a cubrir el déficit de personal de plantilla para necesidades permanentes. Ante ello, indica que si el servicio se hubiera prestado directamente habría supuesto en 2015 un ahorro de 3,2 millones.

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