La sequía se recrudece en la Comunitat Valenciana

La mitad de la región sólo tiene agua garantizada hasta el final del verano

Disminución del agua embalsada en el pantano de Contreras entre 2012 y 2017.
Disminución del agua embalsada en el pantano de Contreras entre 2012 y 2017. / Composición: B. De Zúñiga
JUAN SANCHISValencia

La sequía puede ser meteorológica, agrícola o hidrológica. Este año se ha dado la particularidad de que las precipitaciones se encuentran un 40% por encima de la media. Pero al mismo tiempo el agua almacenada en los pantanos sigue en caída libre, ya que las lluvias han sido en la costa y no en las cabeceras de los ríos.

Estamos pues ante una situación de sequía hidrológica. La media de los pantanos de la cuenca del Júcar se encuentra al 35,22%, según los últimos datos del Ministerio de Medio Ambiente, una situación en la que no se encontraban desde hace prácticamente una década. Los del Segura están aún peor, al 25,6%. Ambos son los que menos agua almacenan de España.

De hecho, los pantanos que abastecen la ciudad de Valencia se encuentran en la peor situación de los últimos diez años. El agua que acumulan en estos momentos es de 997,7 hectómetros cúbicos, casi 1.000 menos que hace un lustro. Y se encuentran a sólo un tercio de su capacidad.

La situación es tal que el agua está garantizada sólo para los próximos tres meses en casi la mitad del territorio de la Comunitat Valenciana. El Camp del Túria, la Vega Baja, el Júcar, la Hoya de Buñol atraviesan dificultades que se pueden convertir en auténticos problemas a partir del mes de septiembre.

Alarma en la Vega Baja

En la Vega Baja, el problema es especialmente delicado, ya que ahora no se puede hacer ningún trasvase del Tajo al Segura. Las lluvias del otoño e invierno se han centrado en la costa y no en los embalses del interior. Muchos agricultores ya no podrán regar en verano.

También es crítica la situación en la que se encuentra la comarca del Vinalopó, donde el déficit hídrico es de 130 hectómetros cúbicos anuales. Andrés Martínez, presidente de la Junta de Usuarios, explicó que sobreviven gracias a los acuíferos, que están cada vez en peor situación. «Tiramos de la cuenta corriente que son estos yacimientos», explicó Martínez. Y gracias a ellos no tienen problemas de abastecimiento inmediato. «Pero veremos qué pasa en unos pocos años...», apostilla.

245 millones de daño agrícola

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA) cifra en 245 millones el azote de la sequía al campo el año pasado. La Unió augurá que la ausencia de precipitaciones conllevará graves repercusiones en el sector agrario de la Comunitat. Así, en las zonas de regadío se producirá una reducción del nivel de los acuíferos, una pérdida en cantidad y calidad de la producción, se incrementará el coste energético y también habrá más plagas. Las repercusiones en el secano se centrarán en la disminución o pérdida de la producción, una posible reducción de arbolado y, como última consecuencia, el aumento de las plagas. Consideran que si se suma un periodo de altas temperaturas persistentes el sector sufriría pérdidas muy alarmantes en su nivel de ingresos.

El presidente de los regantes del río Turia, Benjamín Aparicio, explicó que la situación en el Camp del Túria es muy similar a la de 2016 en el cuarto año consecutivo de sequía. «Llegaremos a septiembre, pero necesitamos inversiones para evitar este tipo de situaciones en el futuro», reclamó. En concreto, urge la construcción de la presa de Vilamarxant, prometida desde hace años y todavía sin acometer. En caso de que no llueva en otoño, «habrán graves dificultades».

Juan Valero de Palma, secretario general de los usuarios del Júcar, reconoció que las lluvias del otoño e invierno habían permitido reabastecer la zona baja del río y recalcó que el embalse de Tous estaba más lleno que otros años. Todo ello permitirá pasar un verano tranquilo, pero la situación se va a agravar a partir de septiembre.

En la misma línea se manifestó Pablo Boullosa, delegado de AVAen la comarca de la Hoya de Buñol. Explicó que la situación empezará a ser «grave a partir del verano ante la sobreexplotación de acuíferos». Cierto es que estos episodios son cíclicos en la cuenca mediterránea. Pero también lo es que en la Comunitat hay zonas en las que la sequía se ha convertido en estructural. El déficit hídrico medio en la región es de unos 350 hectómetros cúbicos anuales, agua que hay que sacar de algún lugar.

Expertos, científicos y agricultores coinciden en que la solución definitiva sería el trasvase del Ebro. Esta obra de la que nadie parece querer hablar supondría el fin de las carencias hídricas de la Comunitat Valenciana. Dado que la alternativa no parece viable a corto plazo, se están buscando soluciones alternativas.

Joaquín Melgarejo, director del Instituto Universitario del Agua y las Ciencias Ambientales de la Universidad de Alicante propone, por un lado, poner en marcha definitivamente el trasvase Júcar-Vinalopó que aportaría 80 hectómetros cúbicos. A ello se añadiría que la desalinizadora de Torrevieja entrara a pleno rendimiento con otros 80 hectómetros. Pero para incrementar la producción es necesario finalizar las conducciones eléctricas y conexiones con los puntos a los que se tiene que llevar el agua. Además, habría que prever un precio asequible para los agricultores. Ahora mismo no lo es.

Los cultivos de regadío caen un 3,2% en una década

La superficie destinada a regadíos en la Comunitat Valenciana ha caído un 3,2% durante la última década, una reducción que contrasta con el incremento del 11,4% en el resto de España, según recoge el Informe sobre el Regadío de la Encuesta de Superficies y Rendimientos de Cultivos del Ministerio de Agricultura. Desde AVA han denunciado la situación, ya que el incremento han sido notable en algunas comunidades. En el caso de Castilla-La Mancha, el aumento ha sido del 12% a costa del agua del Júcar, fundamentalmente. Por cultivos, el de cítricos ha sido el único que ha perdido terreno en la última década al reducirse en un 12%,mientras que el territorio dedicado a frutales no cítricos creció un 26%. El destinado al olivar lo hizo en una proporción del 38%. Desde AVApiden al Gobierno que tome medidas para aliviar la situación en la que se encuentra el campo valenciano.

Adaptar depuradoras

Melgarejo apuesta también por la necesidad de mejorar la reutilización de las aguas para lo que sería necesario una adaptación de las plantas depuradoras. En cualquier caso, aclaró que en la provincia de Alicante «poco más podemos ahorrar, necesitamos recursos externos».

El presidente de los regantes valencianos (Fenacore), José Antonio Andújar, considera que la solución es traer agua de las zonas con excedentes a las deficitarias, en clara referencia al trasvase del Ebro. En la misma línea se manifestó el presidente de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA), Cristóbal Aguado. «La solución son las autopistas del agua y, tanto el Ebro como elTajo o el Duero, tiran gran cantidad de agua al mar».

Con todo, la agonía del agua en la Comunitat sigue anhelando una solución definitiva: que se imponga el sentido de Estado y la solidaridad para llevar agua a los lugares donde más falta hace.

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