Saltar desde calas, la peligrosa práctica que continúa viva en la Marina Alta

La cala Tangó, en el litoral de Xàbia, es uno de los destinos habituales para estos saltos / JOsé Iglesias

Esta moda está prohibida en Dénia, Xàbia y Benitatxell y en algunos casos acarrea sanciones y multas que van desde los 750 euros hasta los 3.000

A. COBOS DÉNIA.

Adrenalina y emociones fuertes. Esto es lo que buscan las decenas de personas que saltan desde los acantilados y calas que presiden el litoral de la Marina Alta. Una práctica normalizada entre vecinos y visitantes aún a pesar de sus peligros y de su prohibición.

Los socorristas lo saben bien: diariamente tienen que llamar la atención de todos aquellos bañistas que tratan de realizar estos saltos. Aunque muchos de ellos salen ilesos, las consecuencias pueden ser graves. Entre otras, un traumatismo craneoencefálico o lesiones medulares, como aseguran los servicios de socorrismo de Dénia.

«Con estos saltos, la gente se juega la vida. Estas zonas no están habilitadas para estas prácticas, y por el entorno, son peligrosas», explicó Pepa Gisbert, concejal de Seguridad Ciudadana de Xàbia.

Hace apenas unas semanas un menor se rompió un hombro al saltar de la cala del Tangó, uno de los destinos más habituales para este tipo de saltos en la costa xabiera. Se trata de una zona especialmente peligrosa ya que hay riesgo de desprendimientos.

Y es que en ocasiones, estos saltos se realizan en áreas de difícil acceso y no habilitadas para el baño. Una circunstancia que dificulta la vigilancia «En sitios como la cala del Tangó, es difícil incluso proceder al rescate», explicó Gisbert. Aunque las prohibiciones también están presentes en playas concurridas, como el Arenal o la Granadella.

En el caso de Dénia, hay varios lugares en los que se realizan estos saltos: al lado del Mena, junto al Ca Nano y de camino a la Cova Tallada. Aunque en los dos primeros puntos hay vigilancia, la última zona supone un problema mayor: «Hay varios saltos en ese área que no se pueden controlar porque no son competencia de playas, sino que pertenecen a la Reserva Natural», señalaron los encargados de vigilancia en Dénia.

En el caso del Poble Nou de Benitatxell, los habituales saltos desde la Cala del Moraig instaron al gobierno municipal a dar autorización a los socorristas para imponer sanciones, que van de los 750 euros a los 3.000, a los que ignoraran las prohibiciones, los servicios de vigilancia y saltaran desde la cala. Una modificación que entró en vigor con el cambio en la ordenanza de playas de este año: «Se trata de una labor de prevención que intenta evitar las consecuencias de esos saltos», explicó Manolo Segarra, edil de Playas del municipio. La

Según el consistorio, este cambio «ha erradicado prácticamente estas prácticas», aunque como explicó Segarra, hay gente que lo sigue intentando: «Todos los días tenemos problemas. Hay incluso padres saltando con niños», señaló. En Dénia y Xàbia los socorristas no tienen competencia para imponer estas sanciones, pero cuando se desobedece a los servicios de vigilancia, se puede llegar a avisar a la Policía Local , que se encarga de tomar las medidas oportunas.

Labor de prevención

A pesar de esto, todos los servicios de vigilancia coinciden en un aspecto: su labor principal es la de prevención: «No es cuestión no es poner multas, sino evitar que la gente salte», apuntó Segarra.

En Xàbia, cuando se divisa a algún bañista con la intención de llevar a cabo esta práctica, los encargados de vigilancia de playas acuden con su equipo acuático para impedirlo. Si llegan una vez realizado el salto, hacen una labor informativa y exponen los riesgos de esta práctica: «Pueden llegar a provocar un traumatismo cranoencefálico, o una lesión medular que afecte a las vértebras lumbares o cervicales con lo que la persona podría quedar con una parte del cuerpo inválida», apuntaron los servicios de socorrismo de Dénia.

Sin embargo, en muchas ocasiones, los bañistas ignoran las advertencias. «A veces hacen caso omiso y cuando se va el socorrista, saltan. Después de esto, en muchas ocasiones se van corriendo», explican los encargados de la vigilancia en Dénia. Si bien es cierto que «la presencia de socorristas disuade a algunos de saltar, esto significa que muchas veces se hacen fuera del horario de vigilancia, lo que puede ser incluso más peligroso», señalaron.

Por este motivo, Gisbert resaltó la importancia de conocer bien el mar y las condiciones en las que sumergirse en él: «Se pueden vivir aventuras, pero de forma segura», apuntó.

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