La reforma de la T1 y recuperar el vuelo a Nueva York, retos del aeropuerto

Pasajeros pasan por la terminal del aeropuerto de Valencia. / damián torres
Pasajeros pasan por la terminal del aeropuerto de Valencia. / damián torres

El nuevo director de Manises apuesta por potenciar el transporte de mercancías y afirma que aún hay capacidad para seguir creciendo

J. SANCHIS VALENCIA.

Fue en junio de 2009. La crisis todavía no había llegado con toda su crudeza y el aeropuerto de Valencia vivía al amparo de los buenos resultados de la Copa America. La compañía norteamericana Delta Airlines puso en marcha en la temporada de verano el primer vuelo transoceánico del aeródromo. La conexión directa con Nueva York era una realidad. Tres años más tarde, dejó de operar.

Casi una década después, el aeropuerto de Valencia se ha marcado la prioridad de recuperar este vuelo. El nuevo director de Manises, Joaquín Rodríguez, aseguró ayer que la demanda existe y el aeródromo dispone de la capacidad para operarlo. «Sólo falta que una compañía se decida a hacerse cargo», explicó.

La voluntad del director del aeropuerto coincide con las intenciones de la Fundación Turismo Valencia y de la Agència Valenciana de Turisme, que están tratando de recuperar este vuelo.

Aena invertirá 23 millones hasta 2022 para mejorar las instalaciones

Rodríguez señaló también que dentro del plan de inversiones se va a proceder a la remodelación de la antigua terminal (T1) con el objetivo de adecuarla a la T2 y un presupuesto de 3,5 millones de euros.

El aeropuerto tiene previsto invertir 23 millones de euros antes de 2022 para mejorar la infraestructura en múltiples facetas: campos de vuelo, calles de rodaje, pistas, pavimentación y otros aspectos. Así, existe el proyecto de adecuar de la zona de llegada de vuelos internacionales. Se trata de un espacio de mil metros cuadrados en el que se instalarán diez o doce máquinas para la lectura automática de la documentación.

Otra de las mejoras se puso en marcha la semana pasada con la ampliación de la sala VIP del aeropuerto. Ha pasado de tener 480 metros cuadrados a 1.100 con lo que se aumenta la capacidad de 95 a 170 usuarios.

Otro de los objetivos que se ha marcado Joaquín Rodríguez es el incremento del transporte de mercancías. Pese a haberse incrementado un 4,5% el volumen de carga operado durante el primer trimestre del año, la capacidad de crecimiento del aeropuerto es mucho más elevada, ya que las instalaciones están preparadas para gestionar 72.000 toneladas anuales, mientras que en 2017 sólo se movilizaron 13.125.

En el aeropuerto operan cuatro compañías de transporte que disponen de un hangar propio. El objetivo es atraer a otras empresas. En este contexto se enmarca la eliminación de las tasas para las mercancía o la reducción en los precios de los arrendamientos del edificio de carga, que en estos momentos está ocupada al 30% de su capacidad.

Durante los últimos meses se han abierto nuevas tiendas en el área comercial y se está en el proceso de licitación de tres nuevos espacios multiproducto, dos en la zona restringida y uno en la pública.

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