Las rederas valencianas se asocian para salir del olvido

Raquel Llopis, presidenta de la asociación del mar del Grau de Gandia, mientras cose una red./EFE / Natxo Francés
Raquel Llopis, presidenta de la asociación del mar del Grau de Gandia, mientras cose una red. / EFE / Natxo Francés

Un grupo de mujeres de la Cofradía de Pescadores de Gandia constituye la primera asociación valenciana que dará a conocer el trabajo «en la sombra» que realiza el colectivo

EFE

Un grupo de mujeres de la Cofradía de pescadores de Gandia ha constituido la primera asociación valenciana que dará a conocer el trabajo "en la sombra" que realiza el colectivo de rederas y poceras, oficios fundamentales para el sector pero "invisible" para la mayoría de la sociedad.

Los días que la embarcación familiar sale a faenar, Raquel Llopis, presidenta de la recién creada Associació de Dones de la Mar Grau de Gandia (Adomar), se levanta a las seis de la mañana para arreglar las redes, acondicionar la barca y preparar la comida de la tripulación, y se encarga además de todo el "papeleo" burocrático diario.

Es armadora, propietaria también de la barca aunque ella "no sale a la mar", redera y además pocera, es decir, que además se ocupa de recoger el pescado y limpiar las redes, preparar el hielo y seleccionar las piezas que se subastarán en la lonja. Y a todas estas tareas hay que sumar las domésticas, con jornadas de hasta doce de trabajo, señala Llopis.

María Casas, de 53 años, es también armadora, propietaria del barco "Tramuntana" del que se hizo cargo tras la jubilación de su marido, tercera generación de pescadores, y lleva ya diecinueve años subida a esta embarcación que cuenta entre su tripulación con uno de sus hijos.

Casas cobra del Régimen de la Seguridad Social como autónoma pero lamenta que hay muchos oficios, la mayoría realizados por mujeres, que no están reconocidos ya que el Instituto Social de la Marina "solo contempla los trabajos que se realizan cuando el barco sale a la mar, y no los de tierra", como el de las rederas o poceras.

La armadora reivindica el reconocimiento de una tarea tradicional que se realiza muchas veces en la sombra, que ayudaría además a que hubiera un relevo generacional en un sector ya de por sí muy maltratado y precario.

Dar «visibilidad» a una situación silenciada

Casas forma parte, junto a Raquel Llopis, de la decena de mujeres que han impulsado la creación de la Associació de Dones de la Mar del Grau de Gandia, que pretende dar "visibilidad" a una situación injusta y demasiado tiempo silenciada, y aspira además a aglutinar a todas las cofradías de la Comunitat con las que ya han iniciado contactos.

Llopis lamenta que la Comunitat esté a la cola de esta reivindicación, con más de una década de retraso frente a otras compañeras del sector como las gallegas, vascas o andaluzas, que iniciaron hace años movilizaciones y han conseguido pequeños pero importantes pasos en el reconocimiento laboral de su oficio y formación reglada y de calidad.

Unas de las pioneras fueron las rederas y mariscadoras gallegas, que tras el desastre del Prestige se vieron totalmente desprotegidas porque su trabajo no estaba recogido en el régimen especial del mar, y no tuvieron derecho a percibir las subvenciones que sí cobraron sus compañeros pescadores y miembros de tripulaciones pesqueras.

Raquel Llopis (dcha), presidenta de la asociación del mar del Grau de Gandia, y María Casas, miembro de la asociación, posan en el puerto. / EFE / Natxo Francés

Según un estudio del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Pesca en 2012 titulado "Rederas: un oficio desconocido", en 2010 había 763 personas afiliadas el régimen especial de trabajadores del mar (REM) en toda España dentro del grupo de "reparación de otros equipos", de las que el 89,5 % correspondía a mujeres. En el caso de la Comunitat Valenciana solo estaban registradas dieciocho personas, una mujer y el resto hombres.

Trabajo desde casa

Según explica la profesora de Ciencias Ambientales del campus de Gandia de la Universitat Politècnica de València (UPV) Paloma Herrera, el trabajo de las mujeres en el sector pesquero se relaciona casi siempre con las rederas, un oficio que además muchas veces se hace en casa cuando su labor es fundamental.

Herrera trabaja actualmente en un proyecto de investigación científica y técnica de excelencia del Ministerio de Economía y Competitividad con investigadores de la UPV, la UNED y el Instituto Nacional de Oceanografía sobre la situación de las cofradías de pesca del Mediterráneo español, con una parte dedicada a la mujer.

"El principal problema es la falta de reconocimiento del papel la mujer en un sector además muy masculino", lamenta la investigadora, para quien el paso principal es el asociacionismo y que ellas mismas empiecen a darse cuenta de la importancia de su labor y la reivindiquen.

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