La quema de la paja del arroz ya ha cubierto cerca de 4.000 hectáreas

Los agentes medioambientales han levantado 268 expedientes de infracción

J. S.

valencia. La campaña de la quema autorizada de la paja del arroz llega a su ecuador y la Conselleria de Medio Ambiente ha decidido hacer balance. En una reunión con las organizaciones agrarias y otras entidades implicadas el pasado martes, el secretario autonómico de Medio Ambiente, Julià Àlvaro, aseguró que ya se han quemado cerca de 4.000 hectáreas de las 6.300 en las que ha sido autorizada, es decir, dos tercios del total.

Âlvaro, tal y como aseguró en su blog, resaltó que los agentes medioambientales de las policías locales y autonómica habían levantado 268 actas de infracción de las condiciones aprobadas por la Conselleria.

Por otro lado, el secretario autonómico explicó que los índices de contaminación en el entorno de la capital se habían reducido respecto a otras campañas.

En cambio, destacó que la estación de control de Buñol había detectado unos días «con alta presencia de humo por culpa de procesos de inversión térmica».

Tal y como explicó el propio Àlvaro en su blog este fenómeno atmosférico «provoca que el humo gane altura a la salida de la Albufera pero, después, 50 kilómetros más allá vuelva a bajar».

Polémica

La campaña de este año ha estado envuelta en la polémica ante la pretensión inicial de la Conselleria de Medio Ambiente de reducir notablemente la superficie en la que los agricultores podrían quemar la paja del arroz.

Al final, y tras varias tensiones entre los agricultores y la Conselleria, se llegó a una solución de compromiso. El espacio total en la que se permite las quemas este año es de 6.300 hectáreas de las zonas bajas, es decir, en la parte más alejada de Valencia.

Además, también se autoriza en los cultivos que se encuentren fuera de esta área pero que sean susceptibles de ciertas fisiopatías. En este supuesto, la Conselleria tiene que estudiar caso a caso si cumplen la normativa y cuentan un informe de sanidad vegetal y medioambiental positivos.

Por otro lado, la quema fue autorizada con algunas limitaciones como la dirección en la que sople el viento o las condiciones climitalógicas. En cualquier caso, desde la Conselleria de Medio Ambiente destacaron que este procedimiento era necesario por motivos fitosanitarios y para evitar espectáculos como la muerte de miles de peces en el lago, como ha ocurrido algún año.

El objetivo es que esta práctica sea «excepcional» y limitada a los lugares en los que es «imprescindible para garantizar la salud de los cultivos». Estas áreas se sitúan en su mayor parte en las zonas más bajas e inundables del entorno de la Albufera, donde además el acceso para retirar la paja es más complicado.

Mientras, la Conselleria de Medio Ambiente sigue estudiando alternativas a la quema de la paja. Así, se plantea incluir estos residuos en actuaciones de restauración de zonas quemadas para evitar la degradación del suelo y los procesos de erosión que se puedan generar.

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