«Nos quedamos en mitad de la nieve con dos niñas y tres maletas»

Un peatón y un autobús, ayer, en medio de una nevada. / EFE/ Pablo Gianinazzi
Un peatón y un autobús, ayer, en medio de una nevada. / EFE/ Pablo Gianinazzi

Jaime y Elena son dos valencianos atrapados hace 48 horas en Ámsterdam | El temporal obliga a cientos de personas a pasar la noche en el aeropuerto; «no hemos dormido allí de milagro, cogimos uno de los últimos taxis a la ciudad»

A. CHECAVALENCIA.

Había sido un puente idílico, disfrutando de la ciudad de los canales, de los paisajes coloridos y del museo de Van Gogh. Hasta que la tormenta ciclogénica Ana se cruzó en el camino de Jaime Cuesta, de su mujer Elena y de sus dos pequeña hijas de cuatro y nueve años. «Cientos de personas duermen hoy (por ayer) en el aeropuerto. No hay una plaza de alojamiento libre», resumía ayer el afectado, notario de 42 años.

Su epopeya climática comenzaba el domingo, cuando por la tarde les cancelaban el vuelo de regreso a Valencia. La historia se repitió ayer, cuando debían volar a las cinco de la tarde. «La que está cayendo aquí es impresionante. El aeropuerto colapsado, la gente sin hotel camino de pasar la noche allí, y no creo que tarden mucho en dejar de circular coches con la nieve que hay», subrayaba el valenciano.

La familia se topó con la cancelación al viajar al aeropuerto. Aunque allí les acompañó la fortuna a la hora de regresar a Amsterdam, al cobijo del apartamento que, por suerte también, aún tenían reservado. «No hemos dormido en el aeropuerto de milagro. Hemos conseguido coger uno de los últimos taxis que salían hacia la ciudad, y porque les he pedido prioridad al tener dos niñas pequeñas», señaló Jaime Cuesta, quien no se olvidó de destacar la «amabilidad de los holandeses».

40 minutos en la ventisca

Pero la parte más dura de su estancia en Amsterdam aún estaba al caer. El taxi era incapaz de llegar a su alojamiento a causa de la nieve. «Estamos en un apartamento en el centro y con las calles nevadas no podía acceder, pues las calles son muy estrechas y con el hielo les da miedo chocar o precipitarse a algún canal», explicó Elena. Así que el matrimonio y sus dos hijas se vieron «a medio kilómetro del alojamiento, unos 40 minutos andando con dos niñas y arrastrando tres maletas en medio de la ventisca y nevando». Elena se queda al menos con una sonrisa del momento: «Las niñas se han portado fenomenal, sin llorar ni nada en todo el camino, como dos mujercitas».

Y eso que las maletas «pesaban un quintal, porque iban haciendo de quitanieves y cargándose de hielo, ha sido bastante duro», recordaba a última hora de la tarde de ayer la valenciana, ya a salvo y recuperándose del frío en el apartamento.

El matrimonio y sus dos hijas esperan ahora que se cumpla la previsión de que puedan volar de regreso a Valencia este miércoles, cuando tienen la próxima cita en el aeródromo de Ámsterdam-Schiphol.

La misma situación la han vivido cientos de valencianos atrapados en aeropuertos de Alemania, Reino Unido o Suiza. La previsión es que el tiempo empiece a mejorar a partir de hoy en Europa, cuando Ana de ya sus últimos coletazos.

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