Puig reúne a los alcaldes de la Ribera para controlar la reversión del hospital

Interior del hospital de la Ribera, en una imagen reciente. / consuelo chambo
Interior del hospital de la Ribera, en una imagen reciente. / consuelo chambo

El presidente se cita en Alzira con representantes municipales acompañado por la consellera de Sanidad, Carmen Montón

DANIEL GUINDO

valencia. El presidente Ximo Puig en persona se reunirá durante la mañana de hoy en Alzira con los alcaldes de los municipios de la comarca de la Ribera -están convocados todos, lo que supone alrededor de medio centenar-, un encuentro previsto entre la máxima autoridad del Gobierno autonómico y los representantes municipales para dar cuenta de los últimos detalles de la inminente reversión de la gestión del hospital, prevista para el próximo domingo, dentro de apenas cuatro días.

En la cita, Puig estará acompañado por la consellera de Sanidad, Carmen Montón. Sin embargo, que el president encabece la reunión vuelve a poner de relieve que desde Presidencia continúan restando poder a la titular del departamento sanitario, sobre todo en la que probablemente sea una de las actuaciones más importantes de la conselleria durante la actual legislatura. Que Puig tome las riendas personalmente del proceso de recuperación de la gestión del centro hospitalario, escenificado con esta reunión, sigue la senda de las modificaciones anunciadas el viernes e impulsadas desde la oficina del president en el departamento de Montón, cambios que restan poder a la consellera en pleno proceso de reversión.

Entre otros cambios, Isabel González, personal de confianza de Montón deja su cargo de directora general de Alta Inspección Sanitaria, puesto que ocupará Isabel Castelló, hasta ahora asesora de Presidencia y guardia de corps de la dirección de Blanquerías, primero con Jorge Alarte, ahora con Puig y siempre con José María Ángel, actualmente director general de la Agencia de Seguridad y exalcalde de l'Eliana, donde Castelló fue edil. González, por su parte, será la nueva gerente del Departamento de Salud de La Ribera -el que, precisamente, pasa a gestión pública-, un puesto muy comprometido que una quincena de personas han declinado ocupar.

Presidencia ya ha restado poder a Montón con los cambios de altos cargos en el departamento La consellera asegura que es «una coincidencia» que se audite ahora al resto de concesionarias

Además, en el complicado proceso de reversión de la gestión ha terminado por intervenir personas de la máxima confianza de Puig. Presidencia ha empezado a mantener, con participación de Sanidad, contactos discretos con Ribera Salud -gestores del hospital durante los últimos 18 años- para tender puentes, recuperar empatía y tratar de propiciar algunos acuerdos y así darle la vuelta al enconamiento entre Consell y la empresa generado durante la legislatura, y salpicado de acusaciones y recursos judiciales.

Por otra parte, la visita de Puig y Montón a la capital de la Ribera Alta, sin embargo, no servirá para resolver dudas de los alcaldes, ya que, según explicaron algunos de los ediles consultados, en los últimos meses han mantenido contactos con diferentes cargos de la propia Conselleria de Sanidad. En este sentido se manifestaba Marta Trenzano, alcaldesa socialista de Algemesí, quien defendió la reversión frente a la gestión privada. «La gestión pública nos beneficiará a todos», afirmó.

En términos similares se expresaba Francesc Salom, alcalde de Carcaixent, quien insistió en que cree que el proceso de reversión va a realizarse con normalidad «y además, creo en él». Añadió que el Ayuntamiento que preside mostrará su apoyo a Puig «porque ha habido una campaña muy fuerte por parte del PP y de determinados sectores en contra de esta reversión».

Y en mitad de todo este tira y afloja, la consellera de Sanidad, Carmen Montón, indicó ayer que han sacado a licitación la realización de auditorías a las concesionarias que gestionan los departamentos de salud de Dénia, Elx-Crevillente, Torrevieja y Manises para controlar si las empresas cumplen con los compromisos de inversión y tecnologías adquiridos. Montón, cuestionada por este diario, señaló que se trata de «una coincidencia en el tiempo» esta licitación con la reversión la gestión pública del departamento de Alzira el próximo 1 de abril.

Así, aclaró que la primera auditoría se realizó sobre este departamento porque estaba «más cercana» la fecha de finalización del contrato, pero que ahora se harán estos controles sobre el resto de concesiones porque son «necesarias para establecer el control que por parte de la Administración es debido». De esta forma, añadió Montón, se quiere calcular la inversión y de tecnología que han realizado las empresas concesionarias y «poder así hacer el seguimiento y hacer el cierre de ejercicios económicos y de liquidaciones». «Se auditan el resto de concesiones cuyo contrato sigue en vigor para poder realizar un control y velar por el cumplimiento en cada departamento de los compromisos económicos adquiridos», apuntó la titular de Sanidad.

Tanto desde el departamento como el propio presidente Puig nunca han escondido que uno de los objetivos en el ámbito sanitario es recuperar la gestión de todos los servicios, especialmente de los hospitales concertados, aunque como recogía el lunes el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad, el presupuesto sanitario para concesiones ha aumentado un 33% en los últimos tres años y casi duplica al de 2010.

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