Un proyecto «vital» para una mayor seguridad en Picassent

J. A. M. VALENCIA.

Entre quienes más anhelan que la cárcel de Siete Aguas se haga al fin realidad están sus funcionarios. Han denunciado, en reiteradas ocasiones, la «grave saturación» que padece la cárcel valenciana en comparación con otros centros de España.

Jorge Vilas, portavoz del sindicato CSI-F, considera que la ejecución de las obras es «vital» ante «el número de internos que hay actualmente en Picassent y que ronda los 2.000». Si bien la población reclusa ha bajado, «no lo hace al mismo nivel que en España y siguen sin cumplirse los ratios deseables de seguridad respecto a celdas y funcionarios». Vilas recordó un informe del Defensor del Pueblo «que aconseja cerrar el módulo de reclusos de primer grado por incumplir las condiciones necesarias». Su sindicato, asegura, no tiene aún noticias sobre el reinicio de las obras de la cárcel de Siete Aguas.

Similar inquietud se percibe en la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (ACAIP). La construcción de Valencia II es «fundamental para la seguridad de funcionarios y presos», resume su portavoz, Alberto Téllez. «Podría asumir muchos reclusos de Picassent, pero también de otras prisiones de la región que padecen saturación... «Sin embargo», lamenta, «todos los años se consigna una partida presupuestaria, pero nunca avanza».

Para ACAIP, la mayor urgencia sería que Siete Aguas asumiera los presos de Primer Grado de Picassent. Como denuncian, la actual cárcel «no reúne las condiciones arquitectónicas adecuadas para albergarlos y son los que producen el mayor número de incidentes».

Fotos

Vídeos