Los profesores podrán votar si un alumno pasa de curso con tres materias pendientes

Alumnas durante el primer día del curso. /Damián Torres
Alumnas durante el primer día del curso. / Damián Torres

Educación regula un mismo sistema para evitar criterios dispares en caso de que el equipo docente tenga dudas sobre la conveniencia de la repetición

Joaquín Batista
JOAQUÍN BATISTAValencia

El Diari Oficial publicó ayer la normativa que regula la evaluación en la ESO, Bachillerato y la Formación de Personas Adultas. Tras meses en tramitación, sirve para ordenar en un sólo texto la situación creada a raíz de los cambios derivados de la paralización de la aplicación de la Lomce, que se pactó a finales del año pasado.

Uno de los aspectos que llaman la atención se refiere a la promoción de curso. Se señala que en la ESO la decisión deberá ser consensuada entre todos los profesores que han trabajado con el alumno en cuestión, y que en caso de «falta de acuerdo o consenso», se adoptará «por mayoría simple, con el voto de calidad del tutor». En el mismo artículo, cuando se recogen las excepciones a aplicar a la hora de establecer el paso de curso o la repetición de un estudiante, se habla de decisiones colegiadas y «votación nominal», es decir, con nombre y apellidos y el sentido del voto en el acta correspondiente.

Fuentes de la Conselleria de Educación explicaron ayer que en realidad es una práctica habitual en muchos centros cuando no hay acuerdo sobre algunas situaciones, y que lo que se ha hecho «es concretarlo en una normativa de manera clara», si bien es cierto que no se recoge en ninguna de las regulaciones estatales sobre la promoción en Secundaria, ni tampoco en la Lomce.

Csi·f solicitará que se mantenga la doble línea en los colegios

El sindicato Csi·f, que presentó dos recursos contra el decreto de plurilingüismo publicado en febrero, planteará a la Conselleria de Educación diversas medidas para mejorar la propuesta de ley que regulará el nuevo modelo. En un comunicado señaló que esta «supone un avance» respecto a la normativa anterior aunque pidió mejoras como que se permitan dos programas lingüísticos en el mismo colegio, de manera «que puedan convivir perfectamente» grupos «con más horas en valenciano» con otros «con más horas en castellano». «De este modo las familias tendrían más opciones para matricular a sus hijos en la línea que consideren adecuada sin verse obligadas a cambiar de centro», dijo.

También mostró su disconformidad con el hecho de que las acciones preferentes «en cuanto a profesorado, materiales o promoción de actividades irán destinadas, prioritariamente, a centros con más horas lectivas en valenciano». El sindicato consideró que estas «deberían de establecerse según las necesidades reales de cada centro y no en función de la lengua escogida».

También criticó que Educación vaya a promocionar que los colegios apliquen el 50% del tiempo lectivo en valenciano y el 25% en inglés, pues supone reducir al «mínimo» la presencia del castellano, lo que a su juicio «condiciona la elección». Además pedirá una oferta formativa «en cantidad y calidad» para que el profesorado pueda alcanzar el nivel exigido en el futuro, el C1, y se felicita de que se pueda dar inglés desde 1º de Infantil.

Las escuelas y los directores consultados ayer coincidieron en señalar que la novedad es que se establece un único sistema de votación, pues hasta ahora han existido criterios distintos que se aprobaban en los claustros docentes. Por ejemplo, los hay que acordaban que la decisión debía salir adelante con una mayoría de dos tercios -un paralelismo de una regulación del ministerio sobre la evaluación en Secundaria de 2007- y otros que optaban por una simple. Incluso hay ejemplos en los que en caso de empate se debía volver a debatir y a votar.

Con el sistema establecido los criterios de votación son los mismos para todos, y además, se abre la puerta a que se recurra a este procedimiento en aquellos colegios donde nunca se ha hecho porque las decisiones sólo podían adoptarse de manera consensuada. Al fin y al cabo, el proceso queda recogido en una orden ya en vigor que afecta a públicos, concertados y privados.

El acuerdo de los docentes o la votación alternativa se aplicará en casos donde existan dudas, pues los criterios para decidir sobre la repetición o la promoción son inamovibles al desprenderse de la regulación estatal. Se repite con dos asignaturas si son Lengua Castellana, Valenciano o Matemáticas simultáneamente o con tres, aunque se permiten excepciones siempre que el equipo docente considere que la promoción del alumno es positiva para su evolución académica, tiene expectativas de recuperación y se aplican «medidas de atención educativa propuestas en el consejo orientador». Es en estos casos donde se ha de buscar el consenso, y de no alcanzarse, recurrir a la votación.

En cuanto al paso de la ESO a Bachillerato o para conseguir el graduado, tras la paralización de la Lomce y la eliminación de la reválida se volvió al sistema anterior, de manera que se puede promocionar con dos asignaturas pendientes, siempre que estas no sean, simultáneamente, Lengua Castellana, Valenciano o Matemáticas. Es decir, se recoge lo dispuesto en la regulación fijada del ministerio. Lo mismo sucede con los que titulen en un ciclo de Formación Profesional Básica, que tendrán el graduado automáticamente si el equipo docente considera que «ha conseguido los objetivos de la ESO y ha alcanzado las competencias clave», y con la prueba final de etapa, la malograda reválida, que pasa a ser una evaluación de diagnóstico muestral.

La autoevaluación

En cuanto a la promoción en Bachillerato, no se recoge ninguna votación y es sensiblemente distinta, pues de 1º a 2º sólo se permite pasar con dos materias, sin excepciones. El título se consigue aprobando ambos cursos limpios.

La orden también recoge prácticas «que permitan la participación del alumnado en la evaluación de sus logros, como la autoevaluación, la evaluación entre iguales o la coevaluación», lo que fomenta la colaboración entre estudiantes.

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