Primeras actuaciones del juez por la demanda del supuesto hijo de Julio Iglesias

Javier Santos (camisa blanca) muestra la demanda de paternidad en la Ciudad de la Justicia. / i. Marsilla
Javier Santos (camisa blanca) muestra la demanda de paternidad en la Ciudad de la Justicia. / i. Marsilla

El magistrado solicita documentos judiciales a los tribunales de Valencia y Marbella en los que Javier Santos pleiteó para intentar demostrar su parentesco con el artista

J. A. MARRAHÍ VALENCIA.

Un juzgado de Valencia ya ha iniciado las primeras actuaciones tras recibir la demanda de paternidad que presentó hace unas semanas el valenciano Javier Santos sobre el cantante Julio Iglesias. Según el abogado del supuesto hijo secreto, el letrado sevillano Fernando Osuna, el magistrado en el que ha recaído el caso ha pedido documentación a dos juzgados, uno de Valencia y otro de Marbella, en los que Santos interpuso sus anteriores y fallidas demandas.

El asunto está en manos del juzgado de Primera Instancia 13 de Valencia, el mismo que ya investigó el caso hace tres décadas, pero con un juez distinto al frente. La primera de las acciones judiciales se produjo a principio de los años noventa, cuando Santos, que hoy tiene 41 años, era un adolescente. El entonces titular del juzgado de Primera Instancia 13 de Valencia, José Luis Rubido, acabó decretando que Javier era hijo de Iglesias en 1992.

Rubido tomó su decisión basándose en las pruebas testificales presentadas por María Edite Santos, la madre de Javier y bailarina con la que el cantante mantuvo esa supuesta relación amorosa en 1975 a la que alude. El rechazo de Julio Iglesias a practicarse la prueba de ADN «sin alegar motivo o causa» fue interpretado por el juez como «una actitud de rechazo injustificada» y, en definitiva, un «indicio demostrativo relevante» de su paternidad.

Pero dos años más tarde, la Audiencia de Valencia dio la vuelta a la tortilla y revocó en su totalidad la sentencia que reconocía al cantante de 'Hey' como padre de Javier. El supuesto hijo recurrió la sentencia y llegó hasta el Tribunal Supremo, que nuevamente dio la razón al artista. El Alto Tribunal comprendió que la negativa de Iglesias a someterse a una prueba de ADN que despejara incógnitas no lo convertía necesariamente en el padre.

Pasaron los años y, en 2003, Javier volvió a impulsar su lucha judicial en tribunales de Marbella. Pero se llevó un nuevo, portazo. «Esta vez el magistrado no atendió la demanda al entender que era cosa ya juzgada», describe Osuna. Ahora, con la solicitud de los documentos anteriores del caso, el juzgado valenciano podrá valorar si estima la nueva demanda de paternidad e inicia nuevas diligencias o, por contra, opta por el archivo.

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