Policías y médicos sufren las altas temperaturas

Policía Local de Tránsitos, cambiándose en la sala de descanso. / lp
Policía Local de Tránsitos, cambiándose en la sala de descanso. / lp

Abanicos, ventiladores y cucarachas llenan las salas sanitarias por el exceso de calor mientras la solución a las averías en aires acondicionados no llega Los agentes de Benicalap soportan 45 grados en el vestuario

SORIANO / GUADALAJARA VALENCIA.

Un vestuario convertido en una olla a presión. Esa es la denuncia que realiza la concejal de Ciudadanos, María Dolores Jiménez, quien asegura que los agentes de Policía Local de Valencia destinados a la Unidad 5ª de Tránsitos tienen que comenzar la jornada cambiándose en el vestuario «a altas temperaturas y con un importante riesgo de salud laboral». Desde el sindicato de Policías Locales (Sipol) confirman que «se han llegado a alcanzar 45 grados de temperatura y hasta con un 85% de humedad relativa».

Ante esta situación, no han tenido otra alternativa que «cambiarse en la sala destinada a descanso porque empiezan la mañana sudorosos y con malos olores», indican.

Tanto Jiménez, como desde el sindicato Sipol y Sindicato de Policías y Bomberos SPPLB, recuerdan que el aire acondicionado del vestuario no funciona desde poco después de la inauguración del edificio en 2013. «Cuando Compromís estaba en la oposición apoyó nuestra reivindicación y ahora, después de dos años de gobierno todavía no lo han solucionado. La sala de vestuario está en la parte superior del edificio y las claraboyas y el tipo de techo convierten la sala en una olla», critican desde los sindicatos policiales.

La concejal María Dolores Jiménez exige que el Ayuntamiento de Valencia «se tome en serio el problema de los agentes de seguridad. Sergi Campillo dijo en junio que ya estaba trabajando para solucionar el problema y sigue igual».

Pero este no es el único sitio donde empleados públicos deben soportar altas temperaturas. En los centros de salud de Trinitat, Silla y Catarroja se viven jornadas laborales a más de 30º. Según CC. OO. del Hospital La Fe de Valencia este problema «no es de ahora, desde hace al menos dos años que sucede en estos centros». Además, el personal sanitario atiende a los pacientes con las ventanas abiertas y las salas de espera se llenan de abanicos y ventiladores para combatir el calor. «Las obras debían empezar el viernes pasado pero el lunes por la mañana en ninguno de los centros se habían puesto en marcha», aseguran desde el sindicato del Hospital La Fe.

Con el calor aparecen los insectos y esto es precisamente lo que denuncian desde el CSI-F que ocurre en el centro de salud de Azucena, en el barrio de Benicalap, en el que trabajadores y pacientes están hartos de convivir con cucarachas que campan a sus anchas por las paredes y rincones del centro, «salen de los conductos del aire y el personal ya no puede ni trabajar en condiciones», explican.

Todos aseguran que poner parches no es la solución, porque sino ocurre como en las oficinas de empleo de Alfambra, donde el problema «está solucionado parcialmente», aseguran desde el CSI-F. «No han cambiado los aparatos, el año pasado ya ocurrió, se arreglaron y volvieron a estropearse, es un parche, pero por ahora funciona», añaden.

Esta situación se prolonga desde junio y después de un mes las condiciones de muchos centros públicos no han cambiado pese a las quejas de los usuarios. Aunque CSI-F advierte: «Si no se tramitan las reclamaciones por escrito, en vez de quejarse en las consultas o al personal, no se conseguirá atajar el problema».

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