La pobreza da un nuevo vuelco y vuelve a cebarse con los inmigrantes

Usuarios a las puertas de Casa Caridad, en una imagen de archivo. / josé marín
Usuarios a las puertas de Casa Caridad, en una imagen de archivo. / josé marín

Casa Caridad detecta un descenso del 3% en las atenciones a españoles mientras se dispara un 18% la ayuda prestada a ciudadanos extranjeros

D. GUINDO VALENCIA.

«Nos estamos acercando a una situación similar a la que vivimos antes de la crisis, donde la mayor vulnerabilidad se detecta en las personas migrantes frente a los españoles». Así resumía ayer el presidente de Casa Caridad, Luis Miralles, una de las principales conclusiones a las que llega el último informe elaborado por el departamento de Trabajo Social de la institución y bautizado como Fact Sheet: La vulnerabilidad a examen. En concreto, y según los datos que maneja el citado documento, a lo largo del pasado descendió un 3% las atenciones a españoles, mientras que se incrementó un 18% los servicios prestados a extranjeros, especialmente a hombres de entre 31 y 45 años que llegan a Valencia en busca de oportunidades laborales procedentes de diversos países entre los que destacan Rumania, Marruecos, Bulgaria y Argelia. «En nuestra opinión, esto refleja que la Comunitat y, en concreto, la ciudad de Valencia ofrecen buenas perspectivas para estas personas. Pero después, estas ilusiones se ven inicialmente truncadas», añadió Guadalupe Ferrer, gerente de Casa Caridad. «Por ello, tratamos de crear puentes de integración a través de entrevistas personalizadas y de diversos talleres de formación, estimulación y ayuda en la búsqueda de empleo». Sólo a lo largo de 2017 Casa Caridad registró 4.500 asistencias a estas sesiones.

Así, y aunque han aumentado alrededor de un 9% las atenciones realizadas en el comedor social de Casa Caridad -que incluyen además de las raciones de comida, el asesoramiento y el acompañamiento personal a cada una de las 1.623 personas atendidas-, se aprecia un importante cambio de tendencia. A lo largo del pasado año, seis de cada diez usuarios (en concreto, el 61%), eran extranjeros. Sólo dos años antes, en plena crisis económica, la cantidad de nacionales superaba al de inmigrantes con el 51% de las atenciones. Por tanto, la radiografía actual empieza a asemejarse a la situación que se reproducía hace una década, justo antes de que estallara la burbuja inmobiliaria y se desatara el desempleo. En aquel momento, en 2007, los extranjeros copaban los servicios de Casa Caridad con el 73,3% de las atenciones.

Además del descenso en la cantidad de españoles que atiende Casa Caridad, otra de las noticias positivas de esta última radiografía elaborada por la institución es la mejoría de la situación de la mujer. En el último año descendió un 9% el número de mujeres que precisaron las atenciones que presta la entidad, que incluyen la entrevista y el seguimiento personal y el acceso al comedor social. Así, sólo una de cada cinco personas atendidas en 2017 fue una mujer.

Por otra parte, Miralles destacó que desde Casa Caridad «trabajamos con las personas, no sólo cubriendo sus necesidades básicas, sino, a partir de ellas, ayudándoles a reducir su exposición a la exclusión». Asimismo, agregó que «nos preocupa que el 62% de las personas que nos reclaman ayuda estén en edad laboral, en concreto entre 30 y 60 años, por lo que vamos a seguir trabajando para conocer cada caso de manera individualizada y buscar solución a cada persona».

Por último, el informe recoge algunos datos significativos de la actividad de Casa Caridad a lo largo del año como, por ejemplo, que se han repartido unas 83.000 raciones de comida en sus comedores sociales (de media, casi 230 al día) o que se han llevado a cabo cerca de 3.700 entrevistas personalizadas a las personas que han solicitado la ayuda de esta institución benéfica declarada de utilidad pública.

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