La pobreza se dispara hasta el 40% entre los valencianos con un contrato temporal

Una persona pide limosna en una calle de Alicante. / ÁLEX DOMÍNGUEZ
Una persona pide limosna en una calle de Alicante. / ÁLEX DOMÍNGUEZ

Un estudio de la UCH-CEU, Cáritas y Foessa alerta del incremento de las dificultades económicas entre la población con trabajo

D. GUINDO

valencia. La tesis de que la pobreza va ligada a la falta de un empleo remunerado está empezando a perder su valor, según se desprende del informe de este año del Observatorio de Investigación sobre Pobreza y Exclusión en la Comunitat de la Universidad Cardenal Herrera-CEU, y en el que colaboran Cáritas y la Fundación Foessa. En concreto, tal y como apunta el estudio presentado ayer, la tasa de pobreza se ha disparado durante el presente ejercicio entre los trabajadores con un contrato temporal y esta lacra afecta ya a cuatro de cada diez empleados en esta situación. En sólo un año, la amenaza de superar el umbral de pobreza ha pasado del 30 al 40% en este grupo de población.

En sus conclusiones, el documento refleja que «la renta por unidad de consumo se ha reducido más en los trabajadores temporales que en la media de la población», y que entre los empleados sin contrato fijo «tenemos una elevada incidencia e intensidad de la pobreza, superior también a la media y por supuesto a la de los trabajadores indefinidos». En esta línea, explica que la práctica totalidad de estos empleos temporales son a tiempo parcial, y que la mayoría de ellos están ocupados por mujeres y personas con una baja formación.

Asimismo, el estudio sostiene que el aumento del empleo, fundamentalmente a tiempo parcial, ha implicado una evolución negativa de los salarios. El porcentaje de asalariados con retribuciones por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en la Comunitat, según datos de la Agencia Tributaria, ha pasado del 33,7% en 2009 al 36,8 en 2015. Esta cifra asciende al 41,7% en el caso de las mujeres. Además, la caída en términos generales del poder adquisitivo de los salarios valencianos es del 9%, un punto por encima de la media española.

Por ello, según el profesor de UCH-CEU y director del observatorio, Enrique Lluch, «sigue existiendo un porcentaje significativo de personas que aún teniendo empleo remunerado no pueden salir de la pobreza». Esta bautizada como pobreza laboral «es una realidad que parece asentarse en el actual proceso de creación de empleo y hace que la consecución de un trabajo no sea necesariamente un camino seguro para salir de la pobreza y la privación». En resumen, apunta el informe, «a pesar de que el crecimiento del empleo remunerado en la Comunitat está sirviendo para paliar la situación de muchas familias mejorando su nivel de ingresos y su situación, en muchos casos no está logrando de una manera generalizada la salida de la pobreza».

El estudio recoge también que las personas que llegan con dificultad o mucha dificultad a final de mes no deja de crecer. «Aunque la tendencia al alza se ha frenado en los dos últimos años, sigue por encima de las cifras previas a la crisis económica y afecta a más del 40% de los hogares». Así, por ejemplo, el porcentaje de familias que no pueden mantener su vivienda a una temperatura adecuada en invierno no ha dejado de incrementarse desde 2011, y alcanza ya a uno de cada cinco hogares valencianos en 2016.

Sin embargo, y pese a todo ello, en el ámbito de los desempleados es donde la pobreza hace más mella, puesto que está presente en seis de cada diez valencianos que carece de empleo. En este caso, asegura el informe, «los instrumentos que tiene el estado de bienestar para suplir la falta de ingresos de quienes no tienen empleo en la Comunitat son inferiores a la media del país». Además, «las ayudas que reciben son, en muchos casos, insuficientes», asevera.

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