La plaga de mejillón cebra se extiende también por el mayor pantano del Júcar

Colonia de mejillón cebra. / lp

La CHJ confina las embarcaciones en los embalses afectados y los aficionados a navegar deben firmar una declaración responsable

DANIEL GUINDO VALENCIA.

La plaga del temido mejillón cebra, especie invasora que además de poner en jaque a otras especies autóctonas valencianas provoca serios daños en las infraestructuras hídricas, avanza imparable por la cuenca del Júcar. De hecho, como avanzó LAS PROVINCIAS, ya ha llegado, por el este, prácticamente a las puertas de Valencia, puesto que se ha detectado en el río Turia a su paso por Paterna y cerca de la depuradora de Manises; mientras que por el oeste ha alcanzado ya a la provincia de Cuenca, concretamente al embalse de Alarcón, el más importante de toda la cuenca, como confirmaron ayer desde la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ). Por el sur, asimismo, se ha detectado su presencia también en la provincia de Alicante, en los pantanos de Tibi y Amadorio, mientras que por el norte, en Castellón, se encuentra ya en el río Mijares y el embalse de Sichar.

Así las cosas, la CHJ, organismo autónomo del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, puso en marcha en 2017 un plan de choque para el control y seguimiento de este bivalvo, plan que tiene una duración prevista de cinco años. Entre otras medidas, la confederación sometió a la navegación en los embalses afectados a «estrictas condiciones de confinamiento», por lo que exige que, «cuando se quiera liberar una embarcación del confinamiento, se someta a desinfección antes de entrar en masas de agua libres de esta especie invasora». Así, detallaron que esta medida se debe a que «el ejercicio de la navegación en aguas continentales es una de las actividades que puede favorecer la dispersión del mejillón cebra entre masas de agua, considerándose, junto a la pesca, uno de los principales vectores».

Ahora, con la expansión del mejillón cebra en Alarcón, Amadorio y Tibi, ha obligado a modificar el marco administrativo relacionado con la navegación que decretó la CHJ. Los principales cambios introducidas, según concretaron desde la confederación, «se refieren, entre otras, a la ampliación de las masas afectadas, incluyendo las de los citados embalses, y a la nueva redacción de la declaración responsable a presentar por los interesados para practicar la navegación, para hacer más comprensibles y detalladas las obligaciones derivadas de la presencia de mejillón cebra».

Los usuarios deben desinfectar los barcos después de navegar en un pantano afectado La confederación ha impulsado un plan de seguimiento de las larvas de la especie invasora

Por otra parte, explicaron que los resultados de este plan de choque «permitirán revisar la normativa sobre navegación en la demarcación hidrográfica del Júcar, acometiendo las mejoras necesarias para facilitar estas actividades garantizando una adecuada protección del dominio público hidráulico».

La primera fase de las actuaciones, como recordaron ayer desde la confederación, establece varias líneas de trabajo a desarrollar en los dos próximos años. Una de ellas fue la formación de un grupo de trabajo de técnicos de las comunidades autónomas con territorio en la demarcación y técnicos de la CHJ. El grupo se reunió el pasado mes de noviembre para coordinar actuaciones e intercambiar experiencias de trabajo en la lucha contras las especies exóticas invasoras.

Otro aspecto del plan de choque es el seguimiento de las poblaciones de larvas de mejillón cebra en los embalses de la demarcación. «El seguimiento de las poblaciones de larvas es un método de detección precoz de la especie, muy utilizado en otras demarcaciones hidrográficas de España» y, precisamente como resultado de este trabajo, se han detectado larvas en los tres nuevos embalses citados. De entre ellos destaca especialmente el de Alarcón, el pantano más grande toda la cuenca. De hecho, este embalse supone un tercio de la capacidad total de almacenamiento de la CHJ, con más de 1.000 hectómetros cúbicos de agua de los 3.300 que son capaces de contener todos los pantanos de la confederación. Además, abarca una superficie de casi 7.000 hectáreas y se construyó para regular el curso del Júcar, fundamental para el riego de los campos de la provincia de Valencia.

Por tanto, la proliferación de ejemplares de mejillón cebra en este pantano no hace más que agravar la incidencia y los daños que este bivalvo viene teniendo en los sistemas de riego de parte de la agricultura valenciana.

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