El peso de las lenguas en los colegios se aprueba sin participación de los padres

Protesta en Alicante contra el anterior decreto plurilingüe. / efe
Protesta en Alicante contra el anterior decreto plurilingüe. / efe

Educación ha evitado la consulta reclamada por partidos y Ampas y sólo han podido opinar el 2% de las familias de los consejos escolares

J. BATISTA VALENCIA.

La Conselleria de Educación dio ayer los primeros datos sobre la aplicación de la nueva ley de plurilingüismo aprobada en Les Corts con el rechazo de la gran mayoría de la oposición (PP y Ciudadanos). A través de una nota de prensa se valoró «que el proceso de votaciones en los consejos escolares de los centros se ha producido con total normalidad y con el consenso generalizado de las diferentes comunidades educativas», en el sentido de que en el 97% de las escuelas la distribución de las lenguas de enseñanza propuesta fue apoyada por una mayoría de dos tercios de los miembros del organismo.

Sin embargo, el proceso participativo del que habla la ley tiene sus matices, pues en la práctica como mucho han tenido algo que decir el 2% de los padres de cada colegio, que son los representantes de las familias en el consejo. Exactamente hay nueve en los de dos líneas o más (donde suelen estudiar unos 400 o 450 alumnos aproximadamente) y siete en los de una (200-250). Cabe recordar que pese a las peticiones de confederaciones de Ampas, inspectores y partidos, el Consell nunca ha aceptado una consulta en la que pudieran participar las familias que quisieran para al menos sondear sus preferencias en cuanto a las lenguas de enseñanza de sus hijos. De hecho esta negativa (que ya existió con el anterior decreto plurilingüe) fue uno de los argumentos de PP y Ciudadanos para oponerse a la ley. Sí se ha aceptado, por contra, en la elección de la jornada continua.

Aunque es cierto que la Lomce limita este tipo de herramientas, pues la potestad es de la dirección del centro, se podrían haber empleado los datos de manera orientativa. De hecho, la ley valenciana deja claro que el proyecto lingüístico, donde viene el peso de las lenguas, se consensúa en el consejo escolar (por mayoría de dos tercios), pero es el director o directora quien lo eleva a la conselleria para su aprobación.

En cuanto a la participación de los consejeros escolares elegidos por las familias, también es relativa, pues la elaboración del proyecto lingüístico ha recaído en los claustros de profesores o en las comisiones de coordinación pedagógica de los centros. Salvo alguna excepción, los padres votaron a favor o en contra de propuestas ya cocinadas. La ley habla de un proceso participativo basado en criterios pedagógicos, sin más precisión, aunque la guía facilitada a los centros para adaptar su proyecto lingüístico a la norma desliza que la tarea la asumen los docentes y los equipos directivos.

En cuanto al 3% de los colegios donde no ha existido mayoría de dos tercios (una treintena) será la Conselleria de Educación la que elija el peso de las lenguas atendiendo al contexto sociolingüístico.

Volviendo al comunicado, el departamento destacó que la valoración realizada se basa en datos provisionales de 1.250 de los 1.338 centros de Infantil y Primaria (93%). Se felicitó de que con la nueva ley todos van a aumentar el peso del inglés con el argumento de que, de media, hasta ahora se impartía el 13% de las horas en la lengua extranjera, mientras que a partir del nuevo curso el mínimo se fija en el 15%.

Además, se destacó que de las escuelas analizadas el 98% darán entre el 16% y el 25% de las horas en este idioma. Eso sí, no hay mucho margen para la interpretación al tratarse de una horquilla tan amplia, pues no se precisó, por ejemplo, cuántos centros se sitúan en la parte más alta, la que implicaría que se darán más de dos materias.

En cuanto a las lenguas oficiales, hablan sólo de los centros que impartirán más del mínimo (el 25% del tiempo lectivo durante la etapa). El 98% lo superan en el caso del valenciano y el 91% en relación al castellano. No se informó de qué cambia respecto a la situación actual, por ejemplo, cuántos incrementan el peso de una u otra lengua.

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