Así actúa el depredador sexual

Con los niños pueden usar la seducción o el engaño y con mujeres la violencia y la amenaza

El concepto de «depredador sexual» es poco preciso. Se utiliza sobre todo en los medios de comunicación o en obras de ficción. No obstante, en general, con él se hace referencia al hecho de que se trata de alguien que reincidirá en la agresión sexual de forma recurrente hasta que no sea capturado. Otro elemento común es que utilizará la violencia o su amenaza con los adultos (fundamentalmente mujeres) para lograr un estado de sumisión. Con los niños puede usar la seducción o el engaño, pero en ambos casos asumimos que sus actos revestirán una gran gravedad, es decir, buscará la satisfacción última que proporciona el ultraje completo de sus víctimas.

Algunos depredadores sexuales actúan en entornos de familia, conocidos o pupilos, como el célebre caso del campeón de kárate canario, Torres Baena, quien en su chalet donde supuestamente entrenaba a los alumnos más escogidos había creado una secta para la corrupción moral de todos ellos. Sin embargo, los crímenes más graves con niños se producen en ataques a desconocidos (caso Ciudad Lineal), quienes precisan un lugar apropiado donde cometer sus fechorías y para tal fin los secuestran un tiempo para abusar gravemente de ellos. Los sujetos que atacan a extraños son más peligrosos, porque su necesidad de sexo violento es mayor, y no cuentan en su entorno con víctimas complacientes o vulnerables a las que agredir. Esto se aplica tanto a las mujeres adultas como a los niños. Debido a que se exponen gravemente a ser capturados, la probabilidad de que se produzca el doble incidente (homicidio y violación) es mayor, como demuestran los casos de niños y jóvenes desparecidos (Yéremi y Sara Morales, ambos en Canarias), en los que el depredador ya tiene en su mente matar a la víctima después de haber abusado de ella.

El depredador sexual por excelencia es el psicópata sexual que se convierte en un asesino serial. Tony King, Ferrándiz, Gustavo Romero, Pérez Rangel (el asesino del parking) y Juan Carlos Aguilar, el ‘falso monje shaolín’, son ejemplos recientes en España. Es un psicópata porque no tiene conciencia ni empatía; es sexual porque une la violencia al placer sexual, y es un asesino serial porque la fantasía que les impulsa genera en ellos una realidad emocional psicológica de tanta fuerza que les convierte en adictos: literalmente, están seducidos por el poder y placer que sienten a lo largo de todo el proceso de seleccionar, abusar, matar y abandonar el cadáver de la víctima. Por eso vuelven una y otra vez a atacar.

Algunos psicópatas sexuales empiezan pronto, en su juventud (Tony King, en su adolescencia en Inglaterra); otros (como Aguilar o el asesino de Diana Quer) más tarde, depende del tipo de vida que hayan llevado, de su entorno, también de su necesidad de satisfacer una fantasía que puede haber llevado un tiempo en desarrollarse; lo cierto es que no sabemos bien por qué en un momento dado el individuo da el paso de violar y matar. Por supuesto, muchos depredadores sexuales no matarán (el violador de Pirámides), pero eso es debido a que en su fantasía no figura el homicidio; todo lo que precisan es humillar a la víctima, sentir placer ejerciendo el poder, y con ello se dan por satisfechos, Cuanta más ira o deseos sádicos tenga el violador, más probabilidad de que mate a su víctima (Anglés y Ricart).

3- La víctima

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