Los pastores se gradúan

Dos de los pastores participantes, ayer, con la consellera de Medio Ambiente durante la trashumancia. / lp
Dos de los pastores participantes, ayer, con la consellera de Medio Ambiente durante la trashumancia. / lp

Aspirantes al primer título profesional que otorga la Generalitat realizan una travesía formativa de siete horas entre Teruel y Valencia 31 alumnos de ganadería extensiva pasan la prueba de la trashumancia

J. A. MARRAHÍ VALENCIA.

Desde tiempo inmemorial, los hombres han alimentado, guiado y agrupado animales para obtener comida, abrigo y otros bienes. Una tradición que durante siglos ha pasado de padres a hijos tiene, por primera vez, un reconocimiento oficial autonómico. Lo otorga la Conselleria de Medio Ambiente, que ha formado a 31 nuevos pastores. Ayer se 'graduaron' con una peculiar prueba final tras horas de instrucción: una trashumancia de siete horas y 21 kilómetros entre Mosqueruela y Vistabella.

El perfil de los primeros pastores que están a punto de lograr su título oficial autonómico es variado. Entre los que ayer recorrieron los caminos hay conocedores del sector, pero también personas de otros ámbitos profesionales y hasta titulados universitarios. Si bien predominan los hombres, aproximadamente un tercio son mujeres.

Pedro Arteaga es uno de los aspirantes que ayer caminó entre animales. Valenciano de 41 años, se licenció en Derecho y luego se dedicó a la gerencia de empresas. Está casado, sin hijos y vive afincado en la comarca del Matarraña, en Teruel. Hace poco decidió dar un giro a su vida y vio en el curso autonómico una oportunidad para su sueño: ser pastor y quesero.

«Fue hace dos o tres años, tras veinte delante del ordenador. Quería hacer cosas que me llenasen. Tenía empleo y un buen sueldo, pero no terminaba de ser feliz», confiesa. Sin experiencia en pastoreo, Arteaga sigue caminando hacia su idea con paso firme: «Quiero terminar mi formación de pastor, veterinario y ganadero. Mi plan es aliarme con algún socio para crear una ganadería y producir queso». Asegura que se ve como pastor. «Sé que es duro, pero más lo era estar ante la pantalla. Prefiero echar horas en el campo, que es mucho más gratificante. No quiero hacerme rico, sólo ganar calidad de vida junto a mis ovejas y mis cabras, ser ganadero y quesero en Els Ports».

¿Qué han aprendido en estos meses? El contenido del curso, desarrollado entre septiembre y noviembre, ha constado de un módulo teórico de 36 horas lectivas, otro práctico de 44 horas y jornadas de especialización y experiencias de escuela de pastores. En la primera parte conocieron la fisiología de los animales, su alimentación, cuestiones de higiene y sanidad animal o los secretos del manejo del rebaño, entre otros muchos aspectos. Para las sesiones prácticas, visitaron granjas comerciales y la quesería experimental de la Universitat Politécnica de Valencia (UPV).

Tras la trashumancia de ayer, culminarán su aprendizaje con la asistencia a conferencias y mesas redondas. En ellas, escucharán a expertos del sector que abordaran cuestiones como la sostenibilidad de la ganadería ecológica, la trashumancia, la alimentación y pasto en ganadería extensiva o la comercialización de carne y quesos.

La consellera de Agricultura, Elena Cebrián, que ayer asistió a la trashumancia, cree la recuperación de oficios tradicionales como el pastoreo «contribuye al desarrollo rural» y expresa su apuesta por la formación en estos trabajos «para ponerlos en valor y enriquecer su ejercicio». Ensalza la ganadería extensiva por su «gran valor medioambiental, agrario y cultural» y advirtió que en algunas zonas de la región se encuentra en riesgo de desaparición.

Fotos

Vídeos