«Mi padre sufrió robos, falta de atención y, a veces, una alimentación inadecuada»

«Mi padre sufrió robos, falta de atención y, a veces, una alimentación inadecuada»

Iván Tena Jordá, hijo de un antiguo usuario de la residencia de Carlet: «Mi padre tenía alzheimer y ya habíamos dicho que no saliera solo, que se desorientaba. Pues se lo encontraron tirado en una cuneta»

D. GUINDO VALENCIA.

Ismael Tena, vecino de Villar del Arzobispo, pasó los últimos casi cuatro años de su vida en la residencia de ancianos de Carlet hasta que murió el pasado marzo. Iván Tena, su hijo, reconoce que este tiempo en el centro «ha sido muy duro» y denuncia que su progenitor sufrió robos, falta de atención, y una alimentación, en ocasiones, inadecuada. «Mi padre estaba enfermo de Alzheimer y habíamos dado orden a la residencia de que no saliera solo porque no reconocía lugares ni personas. Sin embargo, en varias ocasiones se lo encontraron tirado en la cuneta del camino que da acceso a la residencia», recuerda Iván.

Además, apunta que, por sus problemas de salud (riñones en mal estado por su diabetes), su progenitor debía recibir una dieta baja en sal y no podía tomar determinados alimentos. Sin embargo, «le llegaban a poner sobrecitos de sal en la mesa en alguna ocasión; había un descontrol total». A nivel médico, también sufrió encontronazos con una facultativa del centro. «Acudimos a un neurólogo especialista y nos mandó un tratamiento, pero la doctora de la residencia, al decírselo, me levantó la voz y se lo negó».

Iván al fin consiguió el traslado de residencia. «Cuando fui a recogerlo estaba con oxígeno, hinchado y en un estado peor que unos días antes. Cuando llegamos a la nueva residencia, en Llíria, el doctor de ese centro nos mandó directamente al hospital, donde murió a las tres semanas sin llegar a producirse el ingreso.

También critica que «le compraba ropa nueva y, a la semana, había desaparecido en muchas ocasiones, le hicieron un desfalco con el móvil y nos llegó una factura de más de 2.000 euros, le desapareció el reloj, gafas, tres móviles y la cartera». Aún así, Iván resalta que el centro también cuenta con profesionales muy bien preparados y amables, por lo que no quiere generalizar a todos la mala atención.

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