Pacientes de cáncer valencianos relatan sus casos

Jesús Signes
JUAN A. MARRAHÍ/MAR GUADALAJARA

Prórrogas. Entresijos legales. Vericuetos políticos y administrativos. Reunión tras reunión. La colaboración entre el Instituto Valenciano de Oncología (IVO) y Sanidad se ha reanuado tras una semana de vértigo con negociaciones in extremis y al más alto nivel en las que se ha implicado hasta el presidente de la Generalitat, Ximo Puig. Y mientras, bajo ese torbellino político y burocrático, están quienes más importan: los miles de pacientes de cáncer valencianos.

Nos hemos acercado a algunos de ellos que han vivido el conflicto casi como hijos preocupados ante un divorcio de sus padres. Entre dudas que se suman al padecimiento que conlleva la enfermedad. Son gente como Luis Miguel Ramis, un usuario con varios tumores al que el circular edificio y quienes en él trabajan le traen «esperanza en una lucha durísima».

En las escalinatas del centro, y también lejos de ellas, se palpaba inquietud de pacientes que, en general, elogian el «trato excelente y especialización» del centro. Sus voces no desmerecen en lo más mínimo otras unidades oncológicas de hospitales y son conscientes de que buenos médicos «hay en todas partes».

Según datos del INE el cáncer está matando cada año a 11.600 valencianos

¿Qué hay más allá del debate del IVO? La durísima realidad del cáncer. Según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE), el cáncer está matando cada año a 11.600 valencianos. En un día cualquiera, medio centenar de personas reciben la mala noticia de que un tumor se abre paso por su cuerpo.

Uno de cada cuatro casos

La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) cifra en 20.000 los nuevos casos que se detectan cada año en la Comunitat. Junto con los que ya están en tratamiento, serían quienes hubiesen entrado en una posible restructuración de la atención oncológica.

El IVO recibe cada año 5.000 pacientes y se ha convertido en un referente dentro y fuera de la Comunitat. En proporción, asume uno de cada cuatro pacientes diagnosticados por primera vez a lo largo de un año. La mayoría de esos usuarios proceden de Valencia, pero también recibe de otras regiones como Aragón, Murcia o Castilla-La Mancha

Adela Cañete, doctora de Oncología Pediátrica y jefa del servicio de Oncología de la Hospital de La Fe, considera que cuanto «mejor estructurada y clara esté la atención para enfermedades complejas como el cáncer, mejor para todos». Admite que es «muy duro que una familia tenga incertidumbre» y es «obligación de todos lo implicados intentar solucionarlo».

Carmen Flores, al frente de la Asociación Defensor del Paciente a nivel nacional, opina que el conflicto del IVO «perjudica a la salud física y mental de pacientes con patologías muy serias» cuya máxima prioridad es «curarse y no darle vueltas a otras cuestiones».

En su opinión, «tiene que primar la buena atención por encima de las ideas o el dinero». Para la responsable de la asociación, la sanidad pública «no está en estos momentos para asumir la atención a pacientes con los parámetros de calidad del IVO».

Mientras, algunas de las asociaciones más relevantes como la AECC o Aspanion han vivido el torbellino político del IVO desde la distancia y evitan pronunciarse.

D. Torres
Dolores Sebastián «Cuando acudes a las revisiones, siempre vas con miedo»

Tenía 45 años y era la primera vez que iba a hacerse una revisión. Dolores recibió dos llamadas del médico tras las pruebas y supo que estaba enferma. Cáncer de mama. «Intuía que me iba a tocar, pero estaba preocupada porque acababa de morir una amiga de cáncer y sólo pensaba en mi familia». Su médico requirió un examen exhaustivo y la derivó al IVO. «Recuerdo perfectamente cuáles fueron sus palabras: yo puedo ponerme a hacer pan, pero al panadero le saldrá mucho mejor», en referencia a la experiencia del centro. Aceptó lo que le ocurría desde el primer momento. Se define como «optimista», pero no puede evitar un suspiro al recordar: «Había pasado la muerte de mi amiga... No dejas de pensar en tus hijas». Veinte años, otro tumor similar se interpuso en su camino. «Cuando acudes a las revisiones, siempre vas con miedo, pero el oncólogo era estupendo. Yo soy muy preguntona y siempre me respondió a todo. Me trató muy bien».

J. Signes
Lali Saura «No quería acabar con cambios en el hospital»

Las revisiones en el IVO continúan para Lali Saura, una valenciana de 53 años que ha superado un cáncer de mama. La mujer asegura que ha asistido al conflicto «con preocupación». Ante todo, resalta, «no quería ser derivada a otro hospital, pues aquí he tenido una buena experiencia dentro del susto y sufrimiento lógico por la enfermedad». En definitiva, está «satisfecha» con lo que ha conocido y cree que una dinámica de cambios hubiese sido «perjudicial».

Amparo Sierra «Hay que valorar los recursos y la experiencia»

Acaba de incorporarse al trabajo tras un cáncer de mama. Está recuperada y, poco a poco, vuelve a su rutina. «Hay que tener paciencia, porque entender lo que te está pasando es difícil, cuesta». Para ella la fuerza se la dieron su familia, pero sobre todo fue llenándose de experiencias que compartía con supervivientes, con personas que pasaban por la misma situación y que conoció en el Hospital Peset, donde le trataron. «El cáncer es como un tsunami. Todo el mundo se vuelca y te apoya en los momentos duros», explica la valenciana. «A los enfermos nos da igual que sea público, privado o concertado. Lo importante es aprovechar los recursos, la experiencia y pensar siempre en el interés del paciente», indica respecto al conflicto en el IVO.

J. Signes
Elena Solís «La sanidad pública está demasiado masificada»

Elena Solis acude al IVO junto a su tía. Ambas acompañan a una grave paciente, la madre de Elena, Rosario, una vecina de Ontinyent de 69 años a la que diagnosticaron un cáncer de colon en enero de 2015 y que lleva en tratamiento desde octubre de 2016.

Tras los primeros síntomas del tumor, Rosario fue asistida en el Hospital de Xàtiva. «Hay mucha diferencia. En el trato, en la rapidez...». Solis considera que la sanidad pública «tiene sus cosas buenas, como con todo, pero está muy masificada». No tiene buen recuerdo, por ejemplo, de «esperas de cinco o seis meses para pruebas y salas abarrotadas en plena enfermedad... Ni punto de comparación».

En resumen, considera que el IVO «ha alcanzado un grado de especialización muy alto y dudo que se pueda repetir en otros centros». Solis expresa así su deseo: «Lo que tenga que durar mi madre, que sea aquí».

J. Signes
Luis Miguel Ramis «Yo aquí me juego la vida»

Enganchado a un gotero, debilitado por la enfermedad y arropado por su hermano. Así encontramos a Luis Miguel Ramis, un electricista vecino de Altura que batalla contra el cáncer desde julio. «Fui diagnosticado de cáncer de pulmón con el problema añadido de que se había extendido por el abdomen», explica el paciente junto a la escalinata del IVO.

Su atención comenzó en el Hospital de Sagunto. «Allí vieron que no podían atenderme con rapidez y me derivaron aquí». Dos días después de su visita, le programaron una resonancia magnética. «Dudo que esta prueba la hagan tan rápido en otros sitios», estima el paciente de 53 años, «y en el cáncer la agilidad lo es todo. Puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte». En su caso, esa prueba le trajo peores noticias. «Reveló cuatro tumores más en la cabeza», detalla Ramis con resignación. Y a partir de ahí, un duro tratamiento: «Dos quimios y diez sesiones de radioterapia» con severas consecuencias físicas como efectos secundario.

Y todavía le queda mucha lucha por delante. «Mientras los políticos debaten y negocian», declara, «yo aquí me juego la vida». Ramis insiste: «sinceramente, aquí estoy siendo tratado bien, es lo que conozco y me siento amparado en un momento muy complicado. Seguro que hay buenos médicos en otras partes, pero creo que la máxima experiencia está en este lugar». «La lucha contra el cáncer debería tener una unidad política similar a la del terrorismo», añade.

J. Signes
Fredi Hernando «Los enfermos necesitan especialidad y sensibilidad»

El expilotari valenciano Fredi Hernando superó un cáncer de próstata tras un tratamiento en el IVO. Hoy, con 60 años y ya recuperado, resume así su experiencia personal como usuario: «Lo más importante para un enfermo de cáncer es la máxima sensibilidad y la especialización. Eso es lo que debería primar». Hernando no quiso entrar en recovecos políticos sobre el conflicto.

La alarma para el deportista saltó hace un año y medio, en una de las revisiones anuales que se aconsejan a partir de los 50 años. «Me lo detectaron a tiempo, me operaron y el problema ha desaparecido. Quedé muy satisfecho con el trato y me sentí en manos de grandes profesionales. Creo que hilaron muy fino a las primeras señales», valora.

María Pilar López «Lo que ayuda y funciona, que no se toque»

Si pago mis impuestos creo que tengo derecho a elegir el mejor centro». Es lo que piensa María Pilar López, una valenciana de 61 años con su marido ingresado en el IVO a causa de cáncer de garganta y pulmón. «El cáncer, por desgracia, tiene víctimas por todas partes. Rara es la familia que no sufre algún caso y los hospitales están hoy en día muy saturados», estima. Su experiencia previa en un centro público valenciano no fue satisfactoria. «Pedimos el traslado porque mi marido se me moría y había mucha tardanza en las pruebas», recuerda. Los tumores del esposo de María Pilar «han detenido su avance desde hace un año. Parece que lo están salvando». «Lo que ayuda y funciona, que no se toque», sentencia.

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