Xàtiva no renuncia a edificar un patio

A ver si las murallas de Levante se libraron 'in extremis' de que les plantificaran un pegote extramuros e intramuros del hotel de Montsant y es el Ayuntamiento de Xàtiva el que se lo endilga ahora un poco más al norte. Obligado a ponerlo está por culpa del resultado del referéndum presupuestario que él mismo convocó. Construir un edificio polifuncional en el Attilio Bruschetti fue la segunda propuesta más votada en una consulta casi tan manipulada por unos y otros como la catalana. El problema es que, caso de llegar a ramos de bendecir, el mamotreto en cuestión será polifuncional, pero privará al colegio de contar con un patio como dios manda para que los niños correteen, jueguen y tomen el sol y el aire; encajonará y quitará luz a las casas y edificios colindantes, incluido el docente y desentonará de un entorno de gran patrimonial. No olvidemos que está compuesto ni más ni menos que por una escuela de estilo racionalista rodeada por un jardín romántico, un tramo de la muralla medieval de la ciudad y un convento, Sant Onofre el Nou, que data de 1727.

En manos de Cultura y Educación. Sea porque tomó buena nota de las críticas que hicimos inmediatamente a esta idea en esta misma sección de LAS PROVINCIAS o sea por lo que fuere, lo cierto es que la corporación, de momento, se ha saltado la propuesta y ha adjudicado únicamente las iniciativas impulsadas por el ala socialista del tripartito: el proyecto de cubrición de la piscina de Les Pereres -1ª, con 1.329 votos- y el de adecuación del antiguo hogar del jubilado de Abú Masaifa como centro sociojuvenil -3ª, con 1.053 votos-. Pero el motivo esgrimido por la corporación para hacerlo no resulta nada tranquilizador. Las autoridades presentes en la presentación del plan director de inversiones para los próximos dos años, celebrada el pasado 3 de julio -R. Cerdà, I. Reig, MA Lorente y C. Suñer-, no dijeron que descartaban levantar este pabellón por inadecuado, descarte que, en todo caso, tendría que haberse realizado en las cribas previas a la consulta. Simplemente alegaron que estas obras se habían ralentizado porque los trabajos requieren una autorización previa de Educación y de Patrimonio. Es decir, que habrá que estar ojo avizor porque como en la Conselleria de Cultura, Educación y Deportes se limiten a poner el cuño a las solicitudes municipales nos podemos encontrar con un emplasto como el que estuvieron a punto levantar en el Bellveret y en la rinconada de Sant Onofre el Vell.

¿Sin suelo público municipal? Convencer al industrial Vicente Quilis de la inconveniencia de unir la suerte del museo al hotel de Montsant costó lo suyo. De hecho descartó el traslado de su colección a cualquier otro inmueble de Xàtiva que no fuera a su museo montañés. La dificultad en esta ocasión reside en que es la propia corporación la que debería haber entendido ya que no es ese el sitio para erigir un pabellón y buscar, si procede y es estrictamente necesario, una alternativa para levantarlo en otro lugar. No lejos de allí, a ser posible, para no desairar a los que le hicieron esta (merecidísima) envolvente táctica. Alguna reserva de suelo público debe quedarle al municipio al otro lado del jardín del Beso y de la carretera de Bixquert. En aquella parte se ha construido mucho. No es posible que todos los solares que, por ley, han de ceder los constructores a la ciudad para compensar la volumetría levantada obras sean ya hermosos jardines colgantes sobre la vega setabense. Algún retazo libre quedará en la avenida de Juan Francés y adyacentes. Y si no quedan metros cuadros de suelo público suficientes como para albergar un mazacote de estas características, que lo compren. El procedimiento es bien sabido: declarar de utilidad pública, expropiar, etc. ¿Que entre unas cosas y otras, llegar a un acuerdo, publicarlo en el DOGV, tramitarlo, adjudicarlo, pagarlo, etc. se les echarán las elecciones encima y no habrán cumplido esta promesa populista? Se siente. Haberse percatado a tiempo de que eso no era una propuesta, sino un miura embolado. Pero como no les gustan toros, no saben distinguir un morlaco de un bicicleta y les pasa lo que les pasa.

Un mamotreto rodeado de historia. Lo que desde luego no tiene pies ni cabeza es pensar siquiera en factible meter un descomunal cajón en el espacio que queda entre el Attilio, una escuela inaugurada en 1935, y las casas de la calle de la Beneficencia; entre el Attilio y un monumento del s. XVIII, o entre el Attilio y un precioso jardín del XIX con lienzos de la muralla medieval. Eso es lo que sería un disparate.

Se salvó de la piqueta en los 80. El Attilio Bruschetti se libró de la piqueta en los años 80 gracias al esfuerzo desplegado por los entonces concejales de Cultura, M. González Baldoví, y Educación, Joaquim Corts. Sería una pena que después de conseguir que la Conselleria optara por renovarlo y recrecerlo en lugar de derribarlo y volverlo a construir se afeara su estampa y la del resto de la zona con un contenedor que, por fuerza -y escasez de fondos- ha de ser feo de morirse. El brillante trabajo desarrollado por el arquitecto de La Llosa de Ranes que consiguió recrecer el colegio una planta sin que se le fuera de escala ni ocupara más terreno que el original no debería echarse a perder por una solución poco meditada a las carencias del barrio, ya sean éstas del barrio o del centro.

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