Waterloo

JOSÉ-ANTONIO BURRIEL

Noticia aparecida en LAS PROVINCIAS y otros medios de comunicación: Carles Puigdemont ha alquilado una mansión en Waterloo, a 25 kilómetros al sur de Bruselas, al precio de 4.400 euros al mes, según ha desvelado el periódico económico belga L'Echo. La casa, de 550 metros cuadrados, dispone de seis habitaciones, tres baños, cocina con todo tipo de equipamiento, garaje con capacidad para cuatro coches y terraza de 100 metros cuadrados. Les recuerdo que en la batalla de Waterloo fue derrotado definitivamente Napoleón. ¿Tendrá algún significado la elección de ese lugar para vivir en Bélgica?

Simplemente un recuerdo: los políticos están para servir a los ciudadanos en búsqueda del bien común. Es decir, no buscan -si de verdad quieren ser políticos- su propio bien, gloria o prestigio. Y si un político es consciente de que ya nada puede hacer por su pueblo y sociedad, ¡adiós! Y qué mejor sitio para retirarse cuando uno ha sido derrotado a pesar de sus deseos que Waterloo... Por cierto, mucho dinero en el alquiler, ¿no? Alguien lo pagará.

Qué difícil resulta retirarse a tiempo y reconocer que el tiempo de mando y poder se ha terminado. Se dice: el sillón del mando y de poder ejerce una presión magnética imposible de resistir para quien se sienta en él. ¡Otra vez la educación! Otra vez, porque la educación debe radicar en los más jóvenes el valor del servicio a los demás. Bueno, y también el famoso lema romano: «tempus fugit», el tiempo se acaba, también el de mandar. Los políticos hablan de convivencia entre todos los ciudadanos. Convivir es respetar a todos los seres humanos, ser uno más de ellos. Desde luego, en modo alguno servirse de los demás ciudadanos para uso propio. Waterllo terminó con Napeleón. ¡Tempus fugit!

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