VIRTUD SIN RECOMPENSA

VIRTUD SIN  RECOMPENSA

IGNACIO MARCO-GARDOQUI

Desgraciadamente, temas como los 'rating' o las primas de riesgo se perciben por la ciudadanía como algo extraño a nuestros intereses particulares y ajeno a nuestros problemas cotidianos. No solo. Es peor aún, puesto que, cuando empeoran los índices, se usa el argumento como arma arrojadiza contra el Gobierno y, cuando mejoran, se le resta importancia y se incorporan a ese baúl de asuntos abstrusos que nadie entiende y nadie necesita. Pues mal hecho.

El 'rating' es la nota que conceden una serie de agencias especializadas a cada deudor e indican la probabilidad de que cada uno de ellos honre su compromiso y devuelva lo debido. Como riesgo y rentabilidad son dos conceptos que están íntimamente relacionados -es decir a más riesgo del deudor mayor interés exigido por el prestamista-, el 'rating', la calificación, determina el coste de las deudas. Vista así, la relación es inversa, a mejor calificación, menor coste.

Los 'jueces' que emiten las calificaciones son una serie de agencias que, a pesar del desprestigio acumulado por los errores cometidos en los años de la crisis, gozan de autoridad en los mercados financieros y sus 'sentencias' son seguidas, aceptadas y aplicadas por todos los inversores del mundo.

Al principio de la crisis, España vio como su calificación se despeñaba en los 'rating' hasta acercarse al bono basura, esa que se concede cuando son muy escasas las posibilidades de devolución de lo prestado y por eso se le exige una rentabilidad rayana, o incluso al otro lado de la frontera, con lo abusivo. Desde entonces y gracias al esfuerzo intenso del conjunto de la economía del país y a una serie de decisiones acertadas del Gobierno, las cosas han vuelto a su cauce poco a poco. Hoy en día, todas las agencias han mejorado su opinión sobre la deuda española y ello a pesar de que su tamaño ha crecido de manera hipopotámica.

¿Cuál es la consecuencia? Pues que el interés pedido para subscribir nuestra deuda ha bajado mucho y el coste que supone financiarnos se ha abaratado, lo cual alivia la situación de los presupuestos y en general el de todos los deudores, del Estado hacia las empresas y los particulares, que se benefician de la tendencia.

Esto es extraordinariamente positivo y es positivo para todos. Lo que resulta difícil de entender es por qué razón nadie lo ve así y por qué el dato pasa tan desapercibido para los votantes. El hecho de que la actuación no merezca premio social es muy relevante. No solo para el PP, quien no consigue reparar con ello ninguno de los muchos pecados en los que incurre. Eso es lo de menos y solo les debe preocupar a ellos. Lo que nos debe preocupar a todos es que el desinterés social por los asuntos relacionados con el inmenso stock de deuda que 'atesoramos', por la calificación que nos otorgan y por la prima de riesgo que debemos afrontar disminuye mucho la propensión de los gobernantes a seguir en el empeño.

Visto desde las alturas dirigentes, si a nadie le importa cuánto debemos y cuánto pagamos por ello, ¿para qué adoptar medidas de recorte del déficit y para qué seguir con las reformas que nuestra economía necesita para recuperar posiciones en la carrera por la competitividad mundial? Por el contrario, si relajar la tensión del gasto público gusta tanto y da réditos electorales, ¿por qué enfrentarse a la ira social imponiendo más reformas? Y eso no es bueno. Hemos mejorado mucho, pero nos queda mucho por mejorar para llegar a estar bien. Porque si no mejoras cada día, empeoras.

No sé cuánto nos queda de legislatura -probablemente no lo sepa ni el propio Mariano Rajoy, que es quien puede acortarla o llevarla a su fin-, pero dudo mucho que estos minutos puedan eludir el calificativo, habitual en el mundo del baloncesto, de 'minutos de la basura', al menos para este lío de las reformas que necesitamos.

Es una pena, pero hace ya mucho tiempo que el libreto 'Pan y circo' es la lectura de cabecera de nuestros dirigentes. ¿Le parece exagerado? Pues quizás no lo sea, si comprueba que, durante todos los años que llevamos creciendo, en ninguno de ellos hemos obtenido superávits fiscales; que en todos ellos hemos mostrado déficits importantes, y que la mejora obtenida y reconocida por las agencias de 'rating' ha venido por el aumento del PIB y no por gastar menos. ¿Dónde está el propósito de enmienda?

Fotos

Vídeos