Él vendrá en un barco

ROSA BELMONTE

No sé cuándo se produjo el 'cliffhanger' en la ficción catalana, si con el 155 o con el resultado electoral, pero estas tramas serían inverosímiles hasta para Shonda Rhimes. Leo a Sostres que Puigdemont especula con volver en un barco (¿por la línea marítima Bruselas-Barcelona?), escondido en un maletero, disfrazado o por las montañas. Como peluca ya lleva, la vía Carrillo sólo sería posible si la pelambrera fuera como la de Ara Malikian (creo que ahí vive gente). Quiere presentarse en el Parlament para ser investido. Casi mejor el teletransportador de 'Star Trek'. O la jaula de Abimael Guzmán. Junqueras, si hoy no lo sueltan, pedirá el traslado a una prisión catalana para ir a los plenos. Y mientras, Arrimadas, que sigue teniendo su candidato para presidir la mesa, ve necesario «que no se produzcan las barbaridades de la legislatura pasada». Cataluña es una serie mala en la que sólo quieres saber qué se les va a ocurrir a continuación.

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