Ni vencedores ni vencidos

MANUEL ANDRÉS FERREIRA

De un tiempo a estar parte el mundo fallero es protagonista de una serie de controversias que en nada benefician al festejo, que es el importante.

La Junta Central Fallera desde hace años ha sido la diana de las quejas y enfrentamientos entre falleros y políticos. Solo hay que repasar las hemerotecas de los diarios para saber el nivel de acalorados enfrentamientos entre los presidentes y la mesa ejecutiva en las asambleas. Doy fe de ello. Eso sí, sin humillaciones, amenazas e insultos, solo esgrimiendo intereses falleros.

Si realizásemos una dicotomía perfecta de las asambleas de presidentes y retirásemos el velo que, en ocasiones, cubre el cómo y el porqué de algunos parlamentos, incluido el del presidente Fuset, más de uno se llevaría una sorpresa.

No voy a abundar en lo que todos ya sabemos, lo que sí es urgente es quitar presión y que las aguas vuelvan a su cauce por el bien de las fallas que es lo importante. Al concejal Fuset, que se ha equivocado en muchas cosas y creo que en su fuero interno lo sabe, la única forma de descartarlo de contexto fallero son las urnas, lo demás son brindis al sol, puesto que para bien o para mal sigue teniendo el mango de la sartén.

Ambas partes deben abandonar ese aspecto de 'todopoderosos', entre otras cosas porque no lo son. Y en este contexto sería oportuno que las formaciones políticas, todas ellas, también recapacitasen en cuanto a sus enfrentamientos y llegaran a entender que un festejo, las fallas, no puede convertirse en motivo de enfrentamiento político y, sobre todo, de postureo oportunista por entender que las fallas son un apetitoso granero de votos.

La política municipal, como todo ejercicio, deben realizarse siguiendo unas reglas de juego y por supuesto utilizando los foros adecuados y no tratando de rentabilizar políticamente un festejo, para ver cuál es el vencedor y quién el vencido. Las Fallas no se lo merecen.

Fotos

Vídeos