En valenciano o en arameo

PEDRO ORTIZ

El Gobierno balear pretende anteponer el conocimiento del catalán a la preparación profesional de los aspirantes a una plaza en la sanidad pública. O sabes catalán o no puedes ejercer como médico, lo cual condenaría a la sanidad insular a no tener nunca jamás servicios de grandes profesionales si éstos no presentan el título oficial idiomático compulsado. La lengua se ha convertido en el elemento principal de los nacionalismos. Los nacionalistas de hoy no se apoyan en la raza, la religión o las fronteras, que nada de ello les separa actualmente de 'los otros' ni se lo permiten las leyes ni la sociedad, pero sí en la llamada por ellos «lengua propia», distinta de la supuestamente «lengua impuesta», aunque ésta sea la mayoritaria.

También en la Comunidad Valenciana. La vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, tan cauta con algunas expresiones como llamar Comunitat a la Comunitat, es menos considerada en cuestiones de lengua. Oltra asegura que los valencianos «tienen derecho a ser atendidos en la lengua de su elección», y por si a alguien no le ha quedado claro por dónde va, apostilla: «¿Alguien se imagina en la Comunidad de Madrid que vaya un ciudadano a una administración pública y se le atienda en arameo?», lo que equivale a decir que cuando un ciudadano valenciano va a la administración pública valenciana y le hablan en castellano es como si le hablaran en arameo. Pobre.

Por eso en Baleares se obligará a los médicos no a entender o a hablar el catalán, sino a disponer de título oficial, adelantando así a Cataluña, donde se obliga a rotular en catalán, y a Burjassot, donde se enfadó la concejala porque el camarero no la entendió cuando pidió «pa». Ahora se señala con mucha mala idea -no me señale, por favor, no me señale, escribí hace poco- a Consum, porque se ha empeñado en suprimir el valenciano de la etiqueta de los productos que se venden fuera de la Comunitat.

Por todo lo anterior, los nacionalismos más fuertes se dan en las comunidades autónomas con otra lengua además del castellano. También en la valenciana, donde gobierna Puig, socialista como la presidenta de Baleares y también apoyado, como Armengol, por un partido nacionalista y por Podemos o como se llame allí y aquí. Puig y Armengol forman parte de ese PSOE que pretende una España nación de naciones, concepto discutido y discutible, decía Zapatero, o de geometría variable, entiéndase federal y asimétrica, que ahí es na. El otro PSOE, el de Díaz, García-Page o Fernández Vara es eso, otro PSOE. Quizás porque estos últimos no dependen de las fuerzas nacionalistas para mantenerse. Como Compromís. Alguien debería decirle a Oltra que pudiera estar equivocada. Que si el médico es un gran profesional y de él depende mi curación, a él acudiré, aunque ame el valenciano o el castellano y él se dirija a mí en arameo.

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