Valencia y Baleares

Valencia y Baleares
Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

Crece la preocupación por la deriva de Baleares, una comunidad autónoma donde gobierna el PSOE en coalición con los nacionalistas de Més y el apoyo de Podemos, que se quedó con la presidencia del Parlamento autonómico. En un proceso muy similar al de la Comunitat Valenciana, los socialistas se hicieron con el poder desalojando a un PP muy dañado por la corrupción. Pero al igual que aquí, los compañeros de viaje, y especialmente los nacionalistas, son los que marcan el ritmo e imponen la agenda política, de tal forma que las Islas tiene en marcha diversas iniciativas políticas que han hecho saltar todas las alarmas por la evidente catalanización que se persigue con su aplicación. La más contestada, la que probablemente sacará próximamente a la calle a miles de manifestantes, es la exigencia del catalán como requisito indispensable en las oposiciones a médicos, el conocido como decretazo sanitario. Al mismo tiempo, en las escuelas se impone el catalán estándar, despreciando las variedades locales. La gran diferencia entre el caso balear y el valenciano puede estar en la distinta personalidad de los dos máximos dirigentes, Francina Armengol y Ximo Puig, pues mientras la primera parece querer emular a los también socialistas Maragall y Montilla, siendo más nacionalista que los propios nacionalistas, el presidente valenciano intenta hacer de dique de contención frente a los descarados intentos de su socio, Compromís, por imponer una hoja de ruta de inmersión lingüística a la catalana en colegios, la Administración pública y hasta en los ámbitos privados, como los comercios. Lo cual no le impide aceptar y tragar con casi todo lo que le llega desde la Conselleria de Cultura de Vicent Marzà, un hombre que no engaña a nadie acerca de su ideología e intenciones políticas aunque al ser nombrado se apresurara a borrar comentarios en las redes sociales de apoyo al soberanismo catalán y al proyecto de països catalans.

De la mano de Sociedad Civil Catalana -la entidad que ayer recibió el premio de la Fundación Broseta por su meritoria lucha contra el nacionalismo-, en las Islas ha surgido ya una Sociedad Civil Balear, al igual que una Sociedad Cívica Balear, que son quienes están detrás de las movilizaciones que se anuncian. En Valencia, por contra, no hay nada parecido porque eso que se llama sociedad civil parece adormecida, anestesiada ante una política descarada y contumaz de subvención a entidades y medios catalanistas -algunos incluso de fuera de la Comunitat y abiertamente independentistas-, mientras se deja morir a las que se niegan a comulgar con la inmersión nacionalista/separatista. Una manifestación es muy poco contra toda la maquinaria oficial. ¿Dónde están los intelectuales, los profesionales, las asociaciones valencianas?

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