LAS VACAS

KIKE MATEU

No encontraremos mejor momento para hacer balance del 2017 que se nos va. Vida sin comparaciones posibles entre los tres clubes deportivos más representativos de la ciudad de Valencia. Será el año del ascenso del Levante UD mucho antes del mes de junio. Con un presupuesto controlado, y una deuda concursal limitando cualquier movimiento, se ha demostrado -una vez más- que una buena gestión desde la presidencia aumenta las posibilidades de éxito sobre el césped. Los azulgrana salen cada año a salvar la categoría. Y si se falla un año, se sube de nuevo con buenas decisiones en los despachos. Felicidades a los granotas que terminan el año fuera del descenso. Será este 2017 recordado también por el primer título liguero de Valencia Basket. Histórico en su 30 cumpleaños. Otro ejemplo de gestión responsable con un modelo económico muy claro e inamovible que, pese a las críticas por no abrir más la mano y pelear siempre con los más grandes, cosecha muchos más éxitos que sinsabores. Una liga ACB y una Supercopa en las vitrinas, más dos finales de Eurocup y Copa del Rey avalan el trabajo de Raga y Mulero en los despachos para que Pedro Martínez y su plantilla hicieran historia en la cancha primero y Supercampeonaran Vidorreta y los nuevos después. No está siendo un buen año en Euroliga, pero las notas se dan en junio y la ACB 2017 se quedará para siempre. Y luego tenemos al Valencia CF 2017. Un año que comenzó con Prandelli marchándose engañado, con García Pitarch dimitiendo acorralado y con Voro cambiando el final de ese Titanic llamado Peter Lim. Nunca el valencianismo le agradecerá bastante su trabajo para evitar el hundimiento fatal. Pero al dueño de las acciones -que no del club- se le encendió la luz de la cordura en verano y empezó a fichar ejecutivos de fútbol para operar al enfermo. Y, como cuando es un médico y no una pastelera quien entra en quirófano, el paciente fue operado y pasó de terminal a planta, y de planta a Champions. Y así termina el año. Por delante del Madrid y a medio partido de ser segundo. A Lim le gusta el fútbol como al que más, pero ha necesitado tres años para aceptar que del negocio no tiene ni idea. El mejor ejemplo de aquello que decía Clemente sobre las vacas de Lezama: llevan viendo fútbol toda la vida pero solo saben pastar donde bota la pelota. Alemany y Marcelino hacen de Alesanco, Pitarch, Lay Hoon, Mendes y Lim. Ellos solitos y sobrados mientras Murthy observa y no molesta. El club por fin lo rigen profesionales del fútbol español sin mayor pretensión que devolver al Valencia a su grandeza histórica. Sin llenarse los bolsillos ni colocar amigotes de dudoso o nulo currículum. El Valencia fue el peor club hasta septiembre pero ya lidera de nuevo las alegrías. ¿Y para 2018? Pues que nos quedemos como estamos; con el Valencia en Champions, el Levante en Primera y Valencia Basket segundo de la liga. Y a brindar por un Feliz Año Nuevo.

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