Vacaciones para la reflexión

Centro de espiritualidad Verbum Dei de Siete Aguas. / lp
Centro de espiritualidad Verbum Dei de Siete Aguas. / lp

Tiempos de oración, retiros espirituales y descanso en la naturaleza son las opciones de los religiosos durante las vacaciones estivales Más de treinta Casas de Espiritualidad de la diócesis abren sus puertas en verano

ELISABETH GARCÍA

valencia. «Hace tres años fui a una convivencia, en una capilla, y en círculo nos sentamos con las misioneras; me subí a otra dimensión, me sentí con una felicidad que no podía explicar y descubrí el amor de Jesús». Esta es la experiencia de Michelle Racois, una mujer que acude asiduamente a centros religiosos para comunicarse con Dios.

Paz, armonía y descanso son la prioridad de las personas que deciden pasar tiempo en las Casas de Espiritualidad de la diócesis en Valencia. Más de treinta espacios naturales mantienen abiertas sus puertas durante este verano para ofrecer a los religiosos momentos de desconexión e introspección con uno mismo.

Michelle era atea y una vez se convirtió es usuaria del centro de espiritualidad de la Fraternidad Misionera del Verbum Dei en Siete Aguas. Otras casas de espiritualidad se pueden encontrar en Alaquàs, Benaguacil, Olleria, Gilet, Godella, Jávea, Llíria o Aguas Vivas, donde diferentes órdenes y congregaciones pueden disfrutar de una convivencia espiritual.

El m onasterio cisterciense Santa María de Gratia Dei en Benaguacil, es un ejemplo donde las personas pueden respiran «un clima de silencio de oración», afirma la Hermana Raquel. Es un lugar familiar donde sacerdotes, monjas o religiosos deciden «retirarse» para estar con Dios. Los usuarios de esta casa pueden reunirse hata 7 veces al día para orar. Para la Hermana Raquel, la vida de las monjas es la «oración litúrgica», en la que se abala a Dios.

Anita Morante, responsable del Centro de Espiritualidad de la Fraternidad Misionera del Verbum Dei en Siete Aguas, relata que el que era un antiguo campamento militar se ha convertido en una casa de Dios. La responsable afirma que la «evangelización» es el carisma de la comunidad de misioneros. «Sales con paz y felicidad cuando vas a esos sitios y yo vivo para Jesús. Y sobre todo, en Siete aguas, porque ese lugar tiene mucha espiritualidad», declara Michelle.

El Monasterio Santo Espiritú del Monte, está en un sitio recóndito de la sierra Calderona en Gilet. En ese espacio, según cuenta Julia Navarro recepcionista del centro, se respeta a la hospedería. Paseos, tiempos de descanso y retiros espirituales son las opciones que pueden barajar los amantes del cristianismo. Es una casa «tranquila» donde las personas «se adaptan a lo que los franciscanos les ofrecen», afirma la recepcionista.

Miguel Ángel, fraile del Convento de los capuchinos de l'Olleria, acoge a todo tipo de personas. «Unas se integran más a nuestros planes, ya que quieren participar en nuestra oración, en el trabajo.. otros por ejemplo prefieren hacer otras actividades como el senderismo o la escalada», manifiesta el fraile. Pero para Miguel Ángel el principal objetivo es que «se sientan en familia, encuentren la paz y la tranquilidad». En este misma localidad, se encuentra el Monasterio de los Santos Patronos de Europa, regentado por las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará.

Por otra parte, la Casa Don Bosco de los Salesianos en Godella ofrece días de reflexión a los gruopos parroquiales o los movimientos scouts que reciben. José María Martín, responsable de la casa de espiritualidad, declara que las actividades realizadas están enfocadas principalmente con el grupo pastoral. Asimismo, el centro dispone de una escuela de educación ambiental, de una zona de campamentos y de equipamientos audiovisuales.

«Un mundo maravilloso lleno de luz» es lo que Michelle relata que ha descubierto desde hace tres años con visitas a casas de espiritualidad.

Fotos

Vídeos