La última de Mulet

FERRAN BELDA

No me extraña que Felipe González no encontrara más que incomprensión cuando, de regreso de Pekín, trató de convencer a propios y extraños de que tenían que ser más pragmáticos. «Gato blanco, gato negro; poco importa si caza ratones», repetía inútilmente. 32 años después de que el entonces presidente del Gobierno volviera maravillado de los logros que Deng Xiao Ping había conseguido con esta sentencia el senador Carles Mulet (Compromís) continúa siendo de la opinión que lo fundamental es que el gato lleve el escudo de la Generalidad en el lomo. No firma una moción o una enmienda que no adolezca de este sesgo. Cuando no pide que el convento de Santo Domingo pase a depender de la Generalidad, reclama la devolución de la Dama a Elche. No porque de este modo ambos monumentos estarán mejor cuidados, ya que sin sus actuales custodios sólo Dios sabe qué habría sido de ellos, sino porque el cenobio está en manos del Ejército español y la escultura en un museo de Madrid, y hasta ahí podríamos llegar. Sólo así se explica que no haya reivindicado en cambio el retablo del Centenar de la Ploma (Londres), la Biblia de Bonifaci Ferrer (Nueva York), la puerta del Palacio de los Sorells (París), el Palacio de los Centelles (Copenhague), etc. A lo que sí que va a atreverse, según acaba de anunciar, es a requerir la titularidad de los fondos y del inmueble que alberga el Archivo del Reino de Valencia. Una solicitud innecesaria y peligrosa porque la gestión del material de la cancillería valenciana ya fue transferida a la Generalidad en 1985 y lo único que podría conseguir sacándola a colación es que se vuelva a poner en tela de juicio el feliz statu quo vigente en el Archivo de la Corona de Aragón. Y, aunque sólo sea para compensar, haya que dar vela a terceros en el del Reino de Valencia. Pero eso explíqueselo usted a un nacionalista que con tal dar a entender que «Espanya ens furta» es capaz de asegurar que dichos legajos «fueron arrebatados por Felipe V», siendo que no llegaron a salir de Valencia y desde 1965 se encuentran depositados en un edificio construido ex profeso para su conservación. ¿Es una cuestión ideológica la que induce a Mulet a cometer estos dislates? Sí y no. Porque tan de Compromís como él es la concejala de Urbanismo de Xàtiva, C. Suñer, y no vio ningún inconveniente en promover semanas atrás la mutación demanial del caserón de los Aparisi (s. XVII), hoy comisaría de policía, para que el Ministerio del Interior pueda invertir en su reparación y mantenimiento. Es más bien una cuestión de prejuicios. Mulet los tiene de una manera, Gloria Tello los tiene de otra -para ella un gato es un minino- y Suñer coincide con Xiao Ping en que hay que dejarse de historias e ir a lo práctico. ¿Interior está dispuesto a mantener ese edificio en condiciones? No se hable más: adjudicado.

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