Turismo inteligente y tecnología

Turismo inteligente y tecnología

ADOLFO MONTALVO @ADOMON INGENIERO

Las ciudades y los territorios luchan por atraer un tipo de turismo que traiga riqueza y que sea sostenible. Los destinos se posicionan para atraer 'mejores' turistas que realicen un mayor gasto por visita y que repitan y propaguen las bondades del lugar.

El disponer, el conservar y ofertar un buen 'producto turístico' es lo básico, desde luego. Sin producto poco se puede hacer. Cada destino tiene su especialidad: hay destinos nacidos para el turismo, para dar satisfacción a un segmento de población y momento vital ofreciendo lo que necesitan: por ejemplo, sol, playa y ocio.

Las ciudades y territorios pugnan por atraer 'turismo de calidad': aquel que no deteriora el destino sino que lo enriquece, al generar oportunidades de servicios que, de no ser por los visitantes, no se justificaría disponer de ellos.

La actividad turística tiene la virtud de que no se puede deslocalizar en otros países: la Alhambra de Granada, el Museo del Prado, el Acueducto de Segovia, la Bahía de Benidorm o el Mercado Central de Valencia no se pueden llevar a otro sitio.

Los lugares turísticos pueden ser imitados con reproducciones tipo 'Disney' o con complejos turísticos playeros, pero no se puede imitar nuestro carácter hospitalario y mediterráneo.

España, líder mundial en Turismo, está en riesgo

Somos el segundo país del mundo en turistas internacionales, detrás de Francia y delante de potencias turísticas como USA, Italia y China.

Nos imitan: somos el ejemplo en el que se miran otros destinos turísticos emergentes de todo tipo: vacacional, cultural, gastronómico, deportivo, congresos, compras... y no nos podemos relajar, nuestra oferta debe ser cada vez de mayor calidad, más variada, competitiva en costes y además debe ser rentable, socialmente sostenible y ambientalmente respetuosa con el lugar de destino.

El no relajarnos supone mejorar nuestros productos y servicios turísticos con 'inteligencia emocional' y también con 'inteligencia tecnológica'.

Los destinos y las empresas del entorno turístico están en riesgo de perder su beneficio cayendo en las garras de las 'plataformas'.

A los clásicos Tour Operadores (mayoristas negociando a la baja) se unieron después las OTA (Online Travel Agency) que derivan pedidos de forma dinámica a los destinos, en función de mayores o menores comisiones que obtengan.

Ahora tenemos además 'plataformas' y 'comparadores': Tripadvisor, Booking, Hotels.com, Airbnb, Kayak, Trivago. Y por supuesto Google (con desarrollos en búsqueda de hoteles y localizador en Maps).

Con todo esto , el destino y el producto turístico corren el riesgo de transformarse en 'commodity' ciega: en algo 'al mejor postor' para el que las plataformas tienen la inteligencia y marcan las reglas.

Recomendaciones para destinos y empresas turísticas

La tecnología es una herramienta, no un objetivo. En la atención personal, como un servicio turístico, cuanto menos se vea la tecnología, cuanto más intuitivo sea el interfaz, mucho mejor.

Los agentes que gestionan los destinos deben propiciar que los proveedores de experiencias turísticas sean amables, hospitalarios y eficientes y que usen eficazmente las tecnologías a su alcance.

En la fase previa al viaje, al captar la atención del viajero potencial, es muy dificil vencer a las 'plataformas' y sus algoritmos.

Eso no obsta para asegurar que haya una excelente presencia web y reputación digital del destino, tanto en webs propias como en los perfiles de redes sociales, mapas y plataformas: optimizando las comisiones que se paguen. Los usuarios que lleguen a webs y aplicaciones de los destinos, han de tener una grata experiencia y obtener ahí los mejores precios para los productos y servicios turísticos del destino.

Ya en el destino, la tecnología permite también hacer más grata la estancia al viajero y que los gestores del destino conozcan mejor al visitante (su perfil demográfico, sus preferencias) siempre que estos gestores estén en el flujo digital de la información.

Otros agentes están ya en ese flujo de información digital que generan los viajeros: por ejemplo los medios de pago (tarjetas de crédito, plataformas de TPVs), los operadores de telecomunicación, o incluso las apps de redes sociales o de informaciones 'inocentes' que, a la vez que dan un servicio 'gratuito', colectan datos de la actividad de los visitantes.

Los destinos, respetando la estricta normativa europea de privacidad de datos personales, pueden conseguir también informaciones muy valiosas, siempre que estén en el control de los puntos donde se genera información y en el flujo de los sitios por los que ésta circula. Se trata de conocer mejor al visitante para que su experiencia sea mejor.

Otro tanto ocurre cuando el turista regresa a su residencia habitual: los destinos pueden seguir conociendo de un modo mínimamente intrusivo, qué sensación les ha quedado a los visitantes y si repetirán y/o recomendarán el destino.

Se ha presentado la Guía de Destinos Turísticos Inteligentes Comunitat Valenciana: un recurso excelente con información detallada de todas estas tecnologías que menciono en este artículo.

Cabe mencionar, entre tecnologías, la conectividad de banda ancha para visitantes, las apps y webs con informaciones de utilidad personalizada al lugar y momento, la gestión de seguridad y la agregación, en tiempo real, de productos turísticos combinados.

Detrás de ese tipo de soluciones, implantadas con eficiencia y elegancia, hay mucha tecnología que, cuanto más invisible esté, mucho mejor.

Está claro que se necesita tecnología y hay empresas y profesionales que saben cómo implantarla. La oportunidad de seguir liderando en turismo, también en aplicación eficiente de la tecnología, está ahí: no la desaprovechemos.

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