'El turismo es un gran invento 2'

FERRAN BELDA

El secretario de la Agencia Valenciana de Turismo acaba de presentar una campaña de publicidad que no parece tener otro objetivo que el de contrarrestar los efectos negativos provocados por una medida, anunciada menos de un año antes, por el entonces concejal de Turismo de Valencia Joan Calabuig. Inconvenientes de gobernar en caliente y dejarse llevar por la actualidad, 'qual piuma al vento'. Porque ni el ahora 'embajador' de la Comunidad Valenciana en Bruselas debió magnificar los inconvenientes que traen aparejados los apartamentos turísticos ilegales para aparentar que se anticipaba a los conflictos vecinales que se estaban viviendo en aquellos momentos en Barcelona. ¿A quién se le ocurre anunciar que iba a organizar batidas para averiguar dónde se escondían los turistas que no estaban convenientemente alojados en hoteles, fondas y pensiones? Ni el rechazo a los inconvenientes que genera ser, ¡al fin!, destino turístico está tan extendido en el Cap i Casal como para combatirlo, como pretende el responsable de la AVT, con mensajes de otra época. La campaña persigue promover, Colomer dixit, «los valores de acogida y hospitalidad asociados al carácter mediterráneo» del personal, como si el paisanaje todavía babeara ante la sola presencia de una sueca. Pues no es por nada, pero el guionista valenciano Vicente Coello puso en boca de Martínez Soria frases mucho más ingeniosas en 'El turismo es un gran invento'. Y el modelo de negocio no ha cambiado mucho desde los años 60: sol y playa.

Lo que ha de hacer la AVT es dejarse de zarandajas y poner orden, tanto en el sector como en las instituciones. Mal que le pese al presidente de la Diputación de Alicante César Sánchez. Porque lo que no puede ser es que cada señor sea un rey en su rincón (Lope). Y que dos días después de que Colomer diga blanco, esté bien, mal o regular, salte la edil de Seguridad Ciudadana Anaïs Menguzzato, y no diga negro, ni que va a contratar ojeadores para interceptar a guiris emboscados, como Calabuig, pero sí que va a escribir a los alcaldes de las localidades de donde procedan los viajeros revoltosos para chivarse del mal comportamiento de sus convecinos. Digo yo si con estúpida pretensión de que los dejen sin postre. Una majadería 'per se'. Y porque la situación de Velluters, aunque sea manifiestamente mejorable por varias razones, no es la de la Barceloneta, ni mucho menos la de Magaluf. Aquí, afortunadamente, ni siquiera hemos llegado al 'ventaning', si es que existe tal práctica, con o sin neologismo. Es más, parece mentira que estemos planteándonos el turismo como problema cuando aún no se han cumplido 30 años de la desaparición del llamado Semáforo de Europa. Y si no llega a ser por Ryanair, aún merecería la pena mantener allí aquella famosa señal de tránsito que animaba a los turistas a perder media horilla recorriendo las calles de la ciudad. ¿'Tourists, go home'? Sí, hombre. Ahora que vienen, si les parece, los echamos. O les reñimos.

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