El turismo destapa las carencias de Valencia

La pregunta no es si vienen demasiados turistas sino si la ciudad ha hecho los deberes para ofrecer una estancia de calidad

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

No soy de los que piensan que esto de la turismofobia es un fenómeno pasajero, producto de niñatos descerebrados como los etiqueta Martínez-Maíllo, el coordinador general del PP. Son la parte visible de un problema que nos desconcierta por lo novedoso y que está siendo utilizado por grupos radicales para hacerse notar. Y lo están consiguiendo incluso en la prensa internacional.

Los beneficios del turismo son innegables. Primero los económicos (en Valencia supone el 14% del PIB), aunque también culturales e incluso sociales. Siempre es bueno recibir a los viajeros y que hablen bien del cap i casal. Eso es una obviedad y nadie debería discutirla porque defender lo contrario es dar un paso atrás.

La pregunta del millón es si lo que está pasando en Barcelona y Palma de Mallorca puede suceder en Valencia. La concejal de Turismo, Sandra Gómez, opina que no porque se están poniendo las bases del remedio como la regulación que quiere hacer el Ayuntamiento de los apartamentos turísticos propiedad de particulares, con la amenaza nada velada de que enviará a la Policía Local para que inspeccione a los resistentes a entrar en el registro de la Generalitat y tributar los obligados impuestos a Hacienda.

De todo ese discurso acepto el registro e incluso la tasa que ha dejado caer como propuesta para un convenio con Airbnb, la plataforma gigante donde todo el mundo busca apartamento cuando viaja. Lo que no veo bien es la advertencia que lanzó a los vecinos que decidan optar por este negocio. Si uno arriesga su dinero, reforma un piso y lo ofrece a los turistas con todos los requisitos legales, ni el Ayuntamiento ni otra Administración pública tienen nada que decir. Eso es responsabilidad de los inversores y el mercado responderá. Lo contrario tiene demasiado aroma a intervencionismo de otra época.

Habla la aspirante no oficial a la alcaldía en 2019 por el PSPV de que la solución está en ofrecer una oferta turística de calidad y promocionarse en los mercados adecuados. La pregunta que se me ocurre es si ponemos a disposición de los visitantes una ciudad de calidad. O sea, si esa es la percepción de los que vivimos aquí, no de los que llegan para una escapada de unos días.

Descarto los barrios porque nadie viene de Amsterdam para conocer Benicalap (he vivido allí y por eso utilizo un ejemplo que no ofende). El partido se juega en el centro histórico y en unos pocos lugares más como la Ciudad de las Ciencias, la Marina y el paseo de la Malvarrosa. Olvidémonos del Cabanyal porque seguirá en ruinas unos años más y a Ruzafa se va a llenar el estómago. Acepto la Albufera por su valor ambiental y las posibilidades que tienen las rutas por El Saler.

¿Tiene Ciutat Vella el suficiente nivel de calidad para los vecinos y por lo tanto atraer a los turistas? Si fijamos la vista en los llamados lugares emblemáticos la respuesta es negativa. El epicentro de la cuestión se puede situar en la plaza de la Reina, cuya reforma sigue atascada en el barro. La adjudicación del proyecto a José Maria Tomás y Antonio Escario acabará en los tribunales y de las obras mejor hablamos el próximo mandato.

Justo al lado, la reurbanización del entorno de la Lonja no deja de ser un deseo de momento, dado que ha comenzado el plazo para el concurso de ideas, lo que traducido significa cuando la Administración quiere retrasar al máximo una reforma porque no tiene claro nada y le da miedo abrir el melón con los vecinos y comerciantes afectados.

De la remodelación de líneas de la EMT también hablamos otro día, cuando se sepa algo más que los habituales globos sonda. Otro tanto ocurre con la atención a los cruceristas donde los guías turísticos se quejaban la semana pasada de que deberán aparcar los autobuses más lejos que ahora, donde por cierto ya estaban incómodos. Escucho lo mismo desde hace años. Ni a los guías ni a los comerciantes les agrada el lugar de los estacionamientos autorizados. ¿Tan difícil es llegar a un consenso?

Tan lejos como la semana pasada, la asociación vecinal de Ciutat Vella se quejaba de una plaga de ratas junto al Micalet nada menos, seguramente la calle por donde pasan más turistas de toda la ciudad. Al margen de ese problema llama la atención que no se sepa nada del proyecto municipal para edificar en lo que debería conocerse como el solar de la vergüenza, tanto para los turistas como para los vecinos que vivimos en el cap i casal.

Fotos

Vídeos