TRES PUNTOS INMERECIDOS

FERNANDO GÓMEZ

Quizá hoy, y después de ver el partido que anoche se disputó en La Rosaleda, algunos entenderán por qué opiné la semana pasada que el Valencia debió hacer más contra el Levante UD y dejar hacer menos a los granotas. Pues creo que lo de ayer en campo andaluz fue peor. Todavía me gustó menos cómo jugó el Valencia en Málaga que cómo lo hizo la jornada pasada ante los levantinistas. Los tres puntos se vinieron para Valencia inmerecidamente. Es cierto que a veces no ganas partidos en los que has hecho las cosas lo suficientemente bien como para ganarlo, pero hay otras que sucede lo contrario. Y esta vez analizamos lo que pasó desde esta segunda perspectiva.

La diosa fortuna se alió con los nuestros, absolutamente desarbolados, superados y amedrentados por la furia, entrega, coraje, presión y trabajo de los malagueños. Y eso que me gustó el equipo hasta el uno a cero. Sin ocasiones de gol, pero jugando para ganar, controlando el juego y dando sensación de peligro inminente.

Y todo cambió con el primero de los locales. Su autoestima se incrementó desmesuradamente, creyeron en la posibilidad de victoria y se esforzaron a destajo por lograrla. Los nuestros no podían, no sabían, y los minutos pasaban sin que hubiera respuesta visitante. No subió el segundo tanto del Málaga al marcador y como siempre he dicho, no entro a valorar si estuvo bien o mal anulado por el colegiado. Pero aun sabiendo que sus fuerzas podían disminuir y reconociendo la calidad de los atacantes valencianistas, no pareció que anoche, en Málaga, fuéramos a remontar el marcador. Imprecisos, fallones, lentos, torpes, no sabíamos cómo, primero, romper su presión colectiva y, segundo, avanzar con claridad para llegar a la portería de Roberto. El meta, de hecho, estuvo inédito durante todo el choque. Ni una sola parada contabilicé en los noventa minutos de encuentro. El primer remate entre palos del Valencia, al fondo de la meta local. Tan solo Guedes estuvo metido en situación. Los demás, más bien discretos. Soler un poquito también en la primera mitad, nada en la segunda. Los laterales atrás, sin subir prácticamente nunca y poco creativos en el medio. Un partido feo, sí, muy feo del Valencia. Pero se ganó. Contemplé a Marcelino cómo lo celebraba, tras el primer gol de los suyos y también cuando el colegiado señaló pena máxima tras el claro agarrón a Rodrigo. Sinceramente, yo sería incapaz de celebrarlo así, después de ser justo y sensato y saber que voy a ganar sin merecerlo. Pero cada uno es como es. Y sin duda, eso sí, la victoria era importantísima, vital diría yo.

Para terminar, algo para la reflexión. Si Coquelin es mediocentro defensivo, todos dicen que más defensivo que Kondogbia, y por lo tanto, mucho más defensivo que Parejo, ¿por qué juega el de Coslada veinte metros por detrás del francés? Y lo digo hoy que Coquelin marcó. Es verdad, a balón parado, pero marcó. Pero en el juego de nuestro 1-4-4-2 Parejo no defiende como debería defender un buen mediocentro defensivo, ni Coquelin crea y ataca como un buen centrocampista ofensivo debería hacer. A pensar.

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