TRASVASES DEL ATLÁNTICO AL PACÍFICO

VICENTE LLADRÓ

Perú está creciendo mucho en frutas y hortalizas. Desde hace años es constante su aumento de producción en toda clase de artículos y su presencia al alza en todos los mercados. Su crecimiento hortofrutícola tiene un objetivo claro: la exportación de gran parte de sus cosechas a todos los países con alto poder adquisitivo, sobre todo Europa, Norteamérica, China...

Grandes extensiones de terrenos que estaban medio aprovechados hasta ahora, yermos y hasta desérticos, se encuentran ya en cultivo o en fase de reconversión. Por supuesto con grandes inversiones de transformación e implantación de modernas redes de regadío, que incluyen el abastecimiento de caudales de agua suficientes desde muchos kilómetros de distancia, porque en estos lugares faltaba el fundamental recurso hídrico, por eso estaban por desarrollar las pujantes realidades que ahora están en marcha.

Es muy importante, y a la vez ilustrativo, lo que está haciéndose en Perú. Bien llamativo desde estas latitudes porque de alguna manera y salvando las distancias (lo de Perú es en conjunto de mayor dimensión), hay cierto paralelismo con lo que fue en su tiempo la planificación hidrológica en España, cuando mentes preclaras que sólo pensaban en la función pública y el servicio a la sociedad vieron que era conveniente aprovechar la tierra y el buen clima de regiones españolas que podían producir frutas y hortalizas para abastecer de sobra a todo el país y para exportar al resto de Europa, trayendo divisas y creando riqueza y puestos de trabajo. Se trataba de intensificar la producción donde había condiciones climatológicas para ello; sólo quedaba un problema: el agua disponible era insuficiente, luego habría que asegurarla mediante embalses y trasvases. Y no se crean que hablamos de tiempos del régimen de Franco, a fin de cuentas lo que se hizo en esa época ya estaba diseñado desde antes, en la República, y su gran autor fue Manuel Lorenzo Pardo; incluso se bebía de ideas anteriores, de Joaquín Costa y de la Ilustración.

Hoy, como bien sabemos, hablar de trasvase en España está considerado un gran pecado social y político. Y en embalses, casi casi. La consigna es que cada cual se apañe con lo que tiene y que sea sostenible.

En cambio, en Perú están haciendo justamente aquello: llevar agua desde donde la hay en abundancia, pero no se puede utilizar para producir agricultura de primor y de exportación, a grandes extensiones semidesérticas que van verdeando conforme se irrigan. Y los trasvases que hacen no son de broma: captan grandes caudales en las cuencas amazónicas y aquella agua que iba a circular hacia el Atlántico es desviada mediante túneles y canales entre montañas hacia el Pacífico. Si se llegaran a enterar los radicales ecologistas europeos anti desarrollo iban a ver los peruanos.

Fotos

Vídeos