Transparencia con mayúscula

PEDRO ORTIZ

Un Gobierno no es más transparente por tener un departamento dedicado a la transparencia. La transparencia es algo consustancial a cualquiera que maneje dinero público y especialmente a los Gobiernos, como lo es, por poner un ejemplo, la honradez y no me imagino un Ministerio de la Honradez que intente garantizar que todos los políticos que conforman el Ejecutivo son honrados. Sin embargo, queda bien decir que se apuesta por la transparencia creando un departamento 'ad hoc'. El Consell no lo dudó e inventó la Conselleria de Transparencia para que nadie dudara de su pretendido 'glasnost'.

Miro la página web para descubrir que en realidad el nombre es más largo, casi eterno: Conselleria de Transparència, Responsabilitat Social, Participació i Cooperació. A este Consell le gustan los nombres estirados más que los manteros al Ayuntamiento de Valencia, quizás porque cada uno de los conceptos admite la suficiente flexibilidad para mantener una ristra de cargos bajo su amparo. Hasta extraña que no se haya consolidado dentro de la misma conselleria una prometida Oficina de Control de Conflicto de Intereses, o algo así pero siempre de longitud considerable, con el objetivo de vigilar que los miembros del Consell no incurran en incompatibilidades en el ejercicio de sus funciones. Esta es otra: como si los miembros del Consell no supieran cuáles son sus incompatibilidades y necesitasen todo un departamento de cabecera que se las recuerde al oído. Parece que no hay dinero suficiente para esta nueva Oficina. Menos mal.

Así que pasados casi tres años desde la constitución del Consell, resulta que la conselleria de Transparencia no ha servido de mucho. Tampoco se esperaba mayor utilidad más allá de contentar a base de moqueta y despacho a algunos incondicionales. Es algo así como la concejalía contra el Cambio Climático, tan presente en muchos ayuntamientos, que necesitaría multiplicar su presupuesto por miles de millones si en realidad pretende evitar el cambio climático, propósito para el que fue creada. O eso o no existir, para que todas las concejalías contribuyan a evitar el cambio climático en la medida de sus competencias, lo cual sería mucho más fácil. Y, desde luego, mucho más barato.

La conselleria de Transparencia está ahora colapsada, sin posibilidades de resolver expedientes y con falta grave de medios materiales y humanos. Quizás este fuera el objetivo: hacer creer que la transparencia de todo un Consell depende de una conselleria, pero no dotarla con el presupuesto suficiente. Así, si un organismo público no es señalado por la conselleria por falta de recursos, ya puede aquel presumir de ser transparente. En realidad, la conselleria de Transparencia sirve de excusa para que apenas haya transparencia. La Transparencia, con mayúscula, está reñida con la transparencia.

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